Capítulo 6: Pasamos La mejor Noche De Nuestras Vidas….

2086 Palabras
El camino a la universidad es en total silencio, Paola solamente lleva consigo solamente una carpeta donde llevaba el discurso que daría y la pluma que le había dado Celia, con ella podía sentir cerca a sus papás. —Amiga al fin terminamos la carrera— solo al entrar al estacionamiento su mejor amiga en toda la carrera llega corriendo a abrazarla con efusividad, no sería la última vez que se verían porque Paola tenía pensado contratarla en la empresa manejando unas cuantas. —Si Eli, al fin seremos licenciadas— no puede con la alegría y la emoción— señora Raquel cómo está— mira detrás a la madre de Eli, una mujer que siempre la acogió en su casa —Muy bien Paola, y muchas felicidades hija— también la abraza con afecto. —Muchas gracias Raquel— mira al hombre rubio que llega junto a su amiga Eli, es un hombre muy guapo de ojos color miel, en sus labios siempre mantiene una sonrisa— hola Oliver— el abraza a Eli del hombro. —Hola Paola, muchas felicidades— se acerca y sin importarle la mirada asesina de Armando la abraza— que tú vida este llena de éxitos en esta nueva etapa. —Muchas gracias Oliver— de nuevo se acerca su amiga para susurrarle su deseo. —Y que al fin te libres de Armando y puedas conseguir la felicidad— dice señalando con los ojos atrás de ella, Paola mira de reojo la molestia de Armando, pero no le importa. Desde que se conocieron Armando y Elizabeth fue extraño porque hubo una enemistad mutua al instante, apenas se saludaban y se ignoraban el mayor tiempo posible. —Si eso es lo que quiero— le regresa el comentario también en susurro, la verdad no quiere que este día se lo arruine el con alguna escena de celos o una discusión sin sentido, nunca había entendido que este matrimonio nunca sería como los demás— mejor vamos a tomar nuestro lugar. Paola mira a su hermana para que la acompañe y no se quede atrás, van las tres hablando y riendo felices por él día que era. Entran al salón de ceremonias de la universidad, Paola deja a su hermana junto con Raquel y Oliver, se quedan unas sillas atrás, Paola y Elizabeth van a tomar su lugar al frente dónde ya tiene asignado su lugar. —¿Y tú hermano? — Eli le había comentado que este día llegaría su hermano de Londres, después de ir a estudiar allá parte de su carrera y una maestría en administración, Paola tenía curiosidad de conocer al hermano de Elizabeth. —Pues hubo un problema con el vuelo así que no ha llegado— contesta con pesar Elizabeth — espero que llegue al menos a la fiesta. —Eso espero porque ya quiero conocer al hermano mayor de mi mejor amiga— llaman la atención de todos al frente, ya se dará inicio de la ceremonia de graduación. Hace todo lo habitual hasta que llega el momento del discurso. Paola se pone de pie y sube al estrado y comienza el discurso. Al ir hablando y diciendo las palabras se puede escuchar como algunos comienzan a llorar, otros le salen dos o tres lágrimas y miran a sus familias, sobre todo a sus padres que los acompañan, ella al terminar mira al cielo pensando en los suyos y deja salir una lágrima mientras todos se levantan aplaudiendo por lo que Paola a dicho. —Muchas felicidades señora Loredo— escucha la voz del profesor de finanzas, medio sonríe porque no le gusta que la llamen así, no porque estaba casada tenía que llevar el apellido de Armando. —Muchas gracias profesor— le agradece con total respeto, y va junto a su hermana que la espera junto a Armando y Celia— lo logramos— dice sonriendo y la abraza con emoción. Al terminar todos los recién egresado van al salón de eventos de la universidad donde se había organizado la fiesta de graduación, la toga a desaparecido. Paola lleva un vestido largo de noche color gris oscuro que se le ciñe al cuerpo, lleva un escote tipo V, acompañado de dos rosas a los lados y se complementa con un bordado en cristales que llegan hasta la espalda, la falda lleva una abertura en la parte delantera que llega a medio muslo y su cabello lo lleva recogido. —Estas hermosa cariño— le dice Armando en un susurro a Paola que ignora, es un alago que no tiene ningún valor, pues viene de él. Va a la mesa que fue pagada por Elizabeth y Paola para compartir juntas este día, solamente falta un lugar para ser ocupado pero el hermano de Elizabeth no llega. —¿No ha bajado tu hermano del avión? — Eli negó con la cabeza —Le he llamado, pero aún no me contesta, seguramente no— dice con un poco de tristeza, ellas habían imaginado que estaría ahí junto a ellos bailando. Armando no podía dejar de ver a Paola, se veía hermosa con ese vestido, y esa abertura en la pierna dejaba ver perfectamente su muslo firme y terso, tenía deseos de besarlo, mientras ella gritaba su nombre, la vio levantarse de la mesa junto a su amiga para ir a bailar un poco, ya había visto que se servicio un shot de tequila, así que tendría que ver cuándo pidiera otro para convencer al mesero que le dejara echar el elixir de amor que le había dado su mamá. —Ahora vuelvo voy al sanitario— le susurra a Ivette que lo ve perderse entre la multitud. Armando no deja de ver a Paola bailando desea poder acercarse y bailar un poco con ella, ve como un mesero se acerca a ella, es el momento que él necesita para poder echar las gotas en la bebida de Paola, solamente espera que no le hiciera ningún daño. Se acerca al mesero que está sirviendo el caballito de tequila, al verlo separar de la mesa se interpone en su camino; —¿Es para la chica del vestido gris? — el asiente y discretamente saca dos billetes de gran valor— son tuyos si me permite ese caballito un momento. —Señor no quiero meterme en problemas— dice el muy tonto casi temblando, él le da una palmada en la mejilla para tranquilizarlo. —No te preocupes es un juego que tenemos mi esposa y yo— al final acepta las palabras de Armando y le permite el caballito que va para Paola, toma los billetes, mientras Armando se cubre con su cuerpo para verter las gotas en el tequila, lo mueve para que se revuelva y no note algún sabor extraño, regresa el caballito a la charola— ahora ve— Armando regresa a su lugar mirando como Paola se toma de un trago el tequila. Está feliz sonriendo y bailando con su amiga Elizabeth. No tarda mucho en hacer efecto ese supuesto elixir de amor, Paola comienza a sentirse mareada, y veía que todo su alrededor como sí se moviera, estuvo por caer, pero Eli la sostuvo antes que cayera al suelo. —¿Amiga estás bien? — escucha que le pregunta su amiga, pero está muy lejos cierra los ojos, nunca antes se había sentido así —No, necesito ir a sentarme— dice caminando sosteniéndose del brazo de Eli hasta que llega a la mesa —¿Qué tienes hermana? — escucha la voz de Ivette, pero igual lejos, el sonido de la música es diferente y no puede mantener los ojos muy abiertos, se lleva la mano a su cabeza, algo no está bien. —Tengo mucho sueño— contesta, Armando intenta agarrarla, pero Eli no lo deja, le pide a Oliver que la ayude a llevar a su amiga a su auto. Mientras Ivette, Celia y Armando los siguen. —No deberíamos llevarla al hospital— sugiere Ivette que la ve extraña. —No, debe ser que está un poco chispada— contesta Armando, si hacían eso no podría llevar a cabo su plan. Oliver la deja con cuidado en el asiento junto a Ivette que se había subido antes para que su hermana se recargara en su hombro. —Muchas gracias Eli, Oliver— dice Ivette con una sonrisa. —Dile que mañana muy temprano pasaré a buscarla— Ivette asiente, ya todos en el auto este arranca yendo directamente a la casa. Al llegar a casa Celia con ayuda del chófer la suben a su habitación y con cuidado la dejan en su cama, Celia la cubre con una manta y cierra detrás de ella. Armando espera unos minutos para salir de su habitación con una carpeta que lleva unos documentos, eso sería su cuartada, antes de entrar mira que nadie lo vea y da unos sutiles toques, sonríe al escuchar que nadie le responde, gira el plomo y entra rápidamente, —Paola querida— dice recargado en la puerta de su habitación— querida estas despierta— pero ella no responde, solamente la ve medio dormida en su cama, con paso lento camina hasta ella— querida aquí están los papeles de anulación firmados por mi— sonríe con cinismo al verla medio inconsciente— hay cariño por qué haces eso— dice con incredulidad al romper los papeles por la mitad— era mi otro regalo cariño— se acerca y se sienta sobre la cama y lentamente le quita la manta que Celia le había puesto— me quieres contigo— ves su hombro que está descubierto— de verdad me quieres cariño— baja un poco el tirante besando su hombro, sigue besándola por su cuello hasta su rostro— dime qué me quieres cariño —Te quiero— contesta Paola que abre un poco los ojos y ve al chico del bar. Sonríe al escucharla, se levanta mirando el cuerpo de Paola y poco a poco se d3sviste, se recuesta junto a ella y comienza a besar sus labios, mientras sus manos recorren su pierna que está libre. La recuesta más al centro de la cama cuando lentamente le quita el vestido, su ropa íntima dejándola totalmente expuesta a él —No sabes cuánto deseaba esto— y cumple su deseo de besar su pierna, no puede evitar arder en deseos por ella, quiere tomarla, hacer el amor. De nuevo besa sus labios y ella responde de una manera que nunca pensó que lo haría, la acaricia y toma su cuerpo, hace que sus manos le rodeen el cuello y no para de besarla. Le hace el amor con ímpetu, hasta que cae sobre ella exhausto— espero querida que quedes embarazada de mi— le dice en un susurro, besa por último sus labios y se duerme por un lado de ella disfrutando su tibio cuerpo. Los primeros rayos del sol se dejan sentir sobre el rostro de Armando que despierta recordando la mejor noche que pasó, mira a un lado y ella aún duerme en junto a él, aprovecha besando su hombro, su cuello, no había manera que se cansará de hacerlo, así había soñado tantas veces tener a Paola. Acaricia su rostro queriendo guarda en su memoria lo hermosa que se ve dormida, poco a poco nota como ella comienza abrir los ojos, Armando cierra los ojos, para fingir que sigue dormido. Paola sonríe por soñar nuevamente con el chico del bar, pero en esta ocasión parecía tan real que sentía aún su cuerpo que la abrazaba. De pronto se da cuenta que no está en un sueño al sentir la respiración de alguien sobre su cuello, se mueve rápido para ver quién está durmiendo junto a ella, al hacerlo siente un dolor muy fuerte en su cabeza, se lleva las manos a las sienes, mira detrás y no puede creer lo que ve sus ojos, Armando está durmiendo en su cama y está…— no esto no pasó— mira su cuerpo— por dios— cierra los ojos y recuerda que Celia la dejo en la cama cubierta con una manta que ahora la ve en el suelo junto a su vestido y su ropa. Toma la sábana e intenta cubrirse, pero la mano de Armando se lo impide —No amor, no te cubras eres tan bella— besa su hombro mientras su mano recorte su brazo— pasamos la mejor noche de nuestras vidas….
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