Andrés todavía acorralándola en la silla, ve que ella se pone roja, sonríe y le dice en tono burlón: — ¡jajajaja mira cómo te sonrojas, jajaja eres tan patética. ¡Pero bueno, eso es lo que siempre causo en las mujeres! — Astrid lo empuja y él se aparta riéndose, ella un poco nerviosa le dice: — ¡tú no me causas nada, solamente me pones incomoda, eso es todo. Además, si hablamos de alguien patético, creo que aquí en esta oficina ese ser eres tú. Al menos yo trabajo, y no me van a echar a la calle como una indigente como a ti. ! — En ese instante, Andrés se acerca a ella para agarrarla de los brazos, pero inmediatamente Peter el hombre sombrío abre la puerta, y los queda mirando de forma desinteresada diciéndoles: — ¡no han empezado, y ya están peleando. Salgan de la oficina, voy a cerrarla

