La ira de una Tortuga de Tierra perturbada era algo que era inculcado en los cazadores de la tribu a la edad más temprana posible. Eran una existencia peligrosa que solo era rivalizada por las implacables bestias del Infierno pero, a diferencia de ellas, la Tortuga de Tierra era una criatura que no buscaba de forma activa a su presa. Una tribu podría pasar una docena de estaciones sin siquiera acercarse a este depredador gigante. Aún así, era exactamente por esto que los aspirantes a cazador tenían que aprender de forma rápida cómo detectar las señales de advertencia del nido de una Tortuga de Tierra, y cómo navegar entre ellas de forma segura, pues provocar la ira de un adulto era, en el mejor de los casos, una sentencia de muerte para el tonto desventurado; en el peor de los casos, toda

