POV RIO Me estoy rompiendo. No de golpe. No con una explosión que haga ruido y obligue a todos a mirarme. Me rompo en silencio, por dentro, como algo que se quiebra sin avisar y que nadie nota hasta que deja de funcionar. Lo siento primero en el pecho, después en la garganta, como si algo se hubiera quedado atorado ahí y no pudiera subir ni bajar, como si respirar fuera un acto consciente que tengo que recordarme hacer. Quiero verla. No mirarla de reojo, no captarla como una presencia periférica en esta sala que huele a madera vieja y a poder heredado. Quiero verla bien. Quiero encontrar esos ojos verdes que anoche me miraron sin miedo, sin cálculo, sin apellido. Esos ojos que no me veían como Dirztan, sino como hombre. Como alguien capaz de cuidar, de sostener, de amar sin destruir.

