POV LENA Todavía siento su respiración rozando mi boca cuando Camille abre la puerta. Todavía siento el temblor de mi propia mano al retirarla de la piel de Rio. Y todavía siento, clavado en el pecho, el peso del casi-beso que por un segundo pensé que… no, no puedo permitir que mi mente termine esa frase. Me enderezo de inmediato, como si mi columna fuera una barra de hierro, como si no acabara de estar a punto de cruzar una línea que juré no volver a cruzar jamás. Rio retrocede un paso, su mandíbula tensa, su pecho subiendo y bajando demasiado rápido, y sé que él también lo sintió. Pero no importa. No puede importar. Para cuando Camille dice que Killian quiere vernos, ya he recuperado la máscara. La pulida. La impenetrable. Esa que usé durante años antes de que Rio Dirztan me la arranca

