POV RIO Despierto antes que ella. No porque haya descansado, sino porque mi cuerpo parece incapaz de hacerlo cuando Lena está cerca. Abro los ojos despacio, con una precaución casi absurda, como si cualquier movimiento pudiera hacerla desaparecer. El cuarto aún está en penumbra. La luz de la mañana apenas se filtra entre las cortinas, dibujando sombras suaves sobre la cama, sobre su silueta. Lena duerme de lado, el rostro relajado, el ceño sin esa arruga de preocupación que se le ha instalado últimamente entre las cejas. La observo sin tocarla. No por falta de deseo —Dios sabe que no— sino porque hay algo sagrado en este momento. Algo frágil. Como si tocarla demasiado pronto pudiera romper el hechizo. Su respiración es lenta, profunda. Regular. Su pecho sube y baja con un ritmo que ter

