Octavio Bailo, canto y actuó como un perrito que me hizo reír hasta que me dolió el estómago, pero el fin de este juego no se pudo concluir porque nunca escogía verdad. — Verdad o reto — le digo serio, ya sabía la respuesta. —Reto—dice juguetona, pero yo tenía un plan. —Te reto a nunca más escoger reto, cada vez que juguemos — se pone seria y un poco nerviosa. — ¿Qué? —se aleja y se abraza así mismo. — Solo di que lo harás—la trato de convencer— serán preguntas suaves, solo quiero conocerte un poco más — sé que está sorprendida no sé porque no le gusta hablar de su vida. «¿Qué ocultas?» —Está bien lo haré, pero yo te reto a nunca escoger verdad, solo reto— me propone, es muy astuta esta chiquilla, mi pequeña niña. —Ok — aceptó su proposición. — Verdad o reto. —Ver... dad— tartam

