Ana — ¡No quiero que te toque! — gruñó furiosa — ella es mala — lloro como un grifo fuera de control y zapateo el piso en protesta. Sé que me estoy comportando mal, pero no me importa, no me gusta ver a mi ángel ser tocado por otra y más cuando sé que esa maestra es muy mala, ella siempre me castiga, y verla bailar con mi ángel me enfurece. — Garrapata, tranquila si quieres que no baile con ella no lo haré, si quieres que no la mire ni hable con ella, haré todo lo que me pidas— me abraza y besa mi mejilla y me siento en su regazo acurrucada en su pecho. Ese es mi ángel el no necesita nada más, si yo se lo pido él solo lo cumple. Nunca me pregunta el «porqué» solo me hace caso. Tal vez soy una niña malcriada que no quiere compartir a su ángel, pero esa mujer no me agrada tiene much

