Alessia Rhys Desde ese día lo he estado evitando escondida en mi trabajo en la editorial, cada noche antes de dormir me aseguro de cerrar bien mi ventana y correr las cortinas, en cuanto mi habitación queda a oscuras meto mi mano bajo mi ropa interior y muevo mis dedos de la misma forma que el lo hizo buscando sentir el mis placer que sentí en ese momento, era un escalofrío, una corriente que me recorría el cuerpo y me impedía moverme, no pude pedirle que se detuviera, quería más, lo quería dentro de mi, incluso sus enormes manos parecían pequeñas al envolver su pene erecto, recuerdo lo llena que me sentí cuando tomo mi primera vez. — ¿En qué piensas que no me escuchaste entrar? — Pregunta Dan después de darme un beso en la mejilla. Me obligó a volver a la realidad en un segundo, tocó

