Alessia Rhys — No puedes casarte sin una despedida. — Pelea mi hermana. — Creí que no podía casarme sin un novio pero al parecer lo que necesito es una despedida. — Bromeo. — Aún no te perdono que nos hayas abandonado en el auto cinema. — Hace un falso puchero. — Era nuestro día de chicas y para cuando volvimos no estabas ¿cómo volviste a casa? — Ya te lo dije, tome un taxi. — Miento nerviosa. — Como sea, como tú dama de honor es mi deber organizarte la mejor despedida, seguro que la tía de Caesar podrá ayudarnos sabes que ella te adora. — Si accedo ¿prometes que será algo tranquilo? — Claro, soy una afamada modelo no puedo estar envuelta en escándalos, deja todo en mis manos. — Salta de su silla encantada de la vida, como si se tratara de su propia despedida. Quizá me venga bie

