Capítulo Veintisiete Nuestra rutina de trabajo seguido de cibersexo continúa de forma gloriosa mientras mi trasero se va curando, hasta el día del regreso de Max. Ese día se me hace difícil trabajar. En lugar de concentrarme en **clasificado**, yo solo pienso en tener a Maximus en todos mis orificios, incluido el trasero, aunque sé que debería darle a este más tiempo para sanar. Hablando del trasero, cuando vuelvo del trabajo, me hago un analfi para ver cómo va. Bonito y sonrosado. No estoy segura de si habrá valido la pena todo ese dolor pero, bueno, ya está hecho, y con esto me siento un poco más mujer fatal. Será mejor que Max lo aprecie... asumiendo que se lo enseñe, lo que entra en mis planes. Hablando de Max: me escribe en cuanto aterriza. Mierda. Tengo que arreglarme para lo d

