NARRADOR —Narsés—Lo llamo Darian intentando comprobar que su amigo efectivamente estaba vivo aun, habían recorrido por lo menos diez kilómetros, recorrido en el que el rey se negó rotundamente a parar, su mejor amigo estaba herido y en cuanto esas heridas comenzaran a infectarse no habría vuelta a atrás: Narsés estaría condenado a morir. —Mmm...—Murmuró el hombre adolorido—Sigo vivo...si es por eso que me llamas—Intentó bromear el persa mientras se mantenía sujetado al cuello. —Te prometo que encontraremos a alguien, no podemos estar tan lejos—Con los pies pesados intento detenerse un momento para observar su posición, estaba a varios kilómetros de Persia aun y por si fuera poco la noche se había ceñido sobre ellos provocando que la luna fuera la única que iluminaba su camino, además el

