NARRA DARIAN —Majestad vemos mucho potencial en Gael, fue realmente un designio de los dioses que el príncipe Saddam lo encontrara, sabe que sus deberes como príncipe heredero le impide pasar mucho tiempo en Tracia, así que lo mejor es que se empape poco a poco de los conocimientos del general—Mi vista permanecía fija en el hombre, si antes pensaba que era alguien que necesitaba asiduidad ahora lo comprobaba, le encantaba llamar la atención de las mujeres y eso logre corroborarlo cuando apareció con el torso desnudo dispuesto a lucirse el día de hoy. —Ha pasado más de una hora y no logro encontrar algo en el que me sorprenda—Respondí tajante al comentario halagador del ministro tracio, aceptaba que era veloz con la espada y poseía una gran destreza física que lo hacía propinar golpes dur

