NARRADOR El hombre suspiro mientras con confianza subía las largas escaleras que lo llevarían a la entrada del palacio persa, esta vez no había venido solo, Soddem había bajado con el acompañado de por lo menos cincuenta hombres, hombres que eran cien veces más letales que un solo mercenario. No quería mirar a su hermana a la cara, el había mirado por unos segundos aquella cueva explotar con su sobrino adentro y se sintió impotente pero sabía que no podía hacer nada contra la voluntad de los dioses, no pudo salvar a Ciro y ahora tampoco había salvado a Darian. —Persia es mucho más grande de lo que habíamos imaginado—Dijo Soddem mientras caminaba seguro a lado de su padre portando una larga túnica negra y aquella cogulla que cubría su rostro como un monje, todo vestían exactamente de la m

