El día siguiente. A diferencia de las veces anteriores Lía pudo sentir que esta vez Julián sí la observaba. Caminaba por los largos pasillos de la universidad, sintiendo el sol abrasante, arriba de sus hombros. En ese día extrañamente hacía bastante calor. De pronto, se sintió arrastrada hacia un costado. "¿Qué demon...?" Sus pensamientos fueron interrumpidos por una voz. —Aquí hay sombra —dijo una voz, al levantar la vista se dio cuenta se trataba de Julián. —¿Julián..? —preguntó ella confundida después de dos días de no haber hablado con él. —Sí, soy yo. —Hola —dijo ignorándolo y pasando por su lado. —¿Por qué... Cómo estás..? —dijo un poco torpe. —Estoy bien —comentó ella pasando por su lado sin prestar atención. —Lo lamento —comentó finalmente Julián, y Lía esta vez sí se

