Fin En el siguiente recreo, Julián y yo estábamos sentados. Sobre las escaleras, del primer piso. No tenía muchos ánimos de hablar, Leandro, caminaba con algo de dificultad tomado de la mano de su novia. Al parecer un poco le dolía desde el momento en el que lo lastimaron los pares de visitarlos. Aunque sea le iba a preguntar a su madre, cómo se encontraba. Después de eso intentaba no verlo, él no se merecía alguien inútil como yo. Tenía razón, lo único que había logrado desde que lo conocí fue lastimarlo. Sentí sus ojos sobre mí, sin embargo no lo mire. Abracé a Julián para que él pudiera darse cuenta que estoy con otra persona. Julián, me abrazó. —¿Me abrazas para que él te vea verdad? —No, quiero que me mire —dije con dolor. —Lía, no eres culpable de lo que le pasó. Él de
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