Una semana después. Me siento magullada, pero no ese dolor físico cuando tienes un accidente y te golpeas cada parte de tu cuerpo, sino ese que sientes allá lejos, dentro de ti, en tu corazón. Ese que es más insoportable que cualquier quemadura o morado sobre tu propia piel. Hace una semana, definitivamente las cosas no salieron cómo las planeé, es decir, tuvieron el mismo resultado, pero no la misma estrategia, otra situación que reafirma el principio matemático que dice que el orden de los factores no altera el producto. Recuerdo que el auto donde iba con Damián giró y giró y yo me sentía en una realidad distinta mientras él intentaba cubrir todo mi cuerpo con solo una mano. Se sintió irreal, como si me hubiera salido de mi cuerpo. La verdad físicamente si estoy un poco golpeado porqu

