006.

3367 Palabras
Jungha estaba donde siempre. Empezaba a considerar dejarle una silla al vigilante del estacionamiento para usarla cuando esperara a Sunghee o en una ocasión como esta. Maldición, ¿qué estoy haciendo? Se cuestionó a sí misma. Era miércoles, un muy aburrido miércoles. Cuando pensó en cómo quitar ese aburrimiento y fatiga, lo único que le había venido a la mente era ir a la academia, ¿a qué? No lo sabía. Ella sólo seguía su instinto. Y su instinto gritaba Hoseok. Hubiera quedado como una idiota el venir aquí y que Hoseok no estuviera, pero afortunadamente el Mustang estaba estacionado donde mismo. Pero aún así, quedaría como una idiota; había venido en busca de un chico que apenas sabía su nombre y que era bailarín, con la excusa de estar aburrida. ¿Era eso lógico? Las personas que salían a las siete de la tarde, empezaron a aparecer por la puerta. Y los temblores en su estómago, también. Sus ojos visualizaron a Hoseok cruzar la puerta; venía riendo en compañía de una chica y no hizo contacto visual con Jungha hasta estar prácticamente a cinco pasos de distancia. — ¡Jungha!— Saludó con alegría, aun más de la que ya tenía. Seguro lo tomé por sorpresa... Pensó Jungha, sintiéndose un poco fuera de lugar.— Te estaba esperando. Y eso la tomó de sorpresa a ella. — ¿En serio?— Dijo casi audible, tratando de salir del shock.— Hola.— Saludó a la chica que los observaba en silencio, o bueno, a Hoseok. — ¡Cierto! Jungha, ella es Hyojin.— Hoseok las presentó.— Hyojin, ella es Jungha. — Hola.— Saludó Hyojin, Jungha se limitó a sonreír. Un auto se paró en la orilla de la acera e hizo sonar el claxon, los tres voltearon y Hyojin se volvió a ellos.— Y adiós. Nos vemos el viernes, Hope.— Su mano tocó el hombro de Hoseok, casi en una caricia y se alejó. Jungha miró todo aquello y terminó con los ojos en Hoseok, él sonreía. — ¿Amiga? — Compañera de clases.— Se encogió de hombros. — Ahh, se nota.— Soltó sin pensar, Hoseok la miró con interés y rió. Jungha miró a otra parte.— Lo siento. — Lo siento yo por ser tan irresistible. Jungha rodó sus ojos y empecé a reír con burla. — ¿Ser playboy es tu especialidad, verdad?— Preguntó, sus brazos cruzados a la altura de su pecho. — Una de muchas. Y ella no supo que contestar a aquella respuesta y mucho menos al guiño que le hizo Hoseok. Así que él volvió a hablar. — ¿A qué hora termina la clase de Sunghee? Puedo esperar contigo, si quieres. Jungha apreció el hecho de que Hoseok recordara el nombre de Sunghee. Nadie lo hacía. Preferirían recordarla como "la niña enferma" y eso dolía. Sin embargo, Sunghee no estaba presente. Sus labios se apretaron formando una línea recta y sus orejas se calentaron un poco. — Sunghee no vino hoy. De hecho, no lo hará en toda esta semana.— Carraspeó su garganta.— Asuntos médicos.— Aclaró. La mirada de Hoseok la intimidaba un poco. Era tan brillante, con curiosidad y picardía incluida.— Yo sólo vine por venir. Creo. Hoseok mostró sus dientes debido a la sonrisa que nació en él. Lentamente se recargó en la pared y asintió, comprendiendo la situación. — Viniste por mí.— Afirmó aunque su objetivo era preguntar. — ¿Es aquí cuando piensas que estoy loca, mejor doy la vuelta y me voy a casa? Él sonrió de nuevo y negó con la cabeza. — Es aquí cuando te secuestro y te vas conmigo. Jungha sonrió a pesar que aquello había sonado loco, más de que ella haya venido sin motivo aparente. Sin decir alguna palabra, los dos empezaron a caminar al estacionamiento. Jungha debía aceptar que le emocionaba ese auto; tan feroz, tan fuerte, tan atrevido. Pero también le emocionaba el dueño. Hoseok y el auto parecían ser uno mismo. Como era costumbre, Hoseok dejaba al copiloto poner la música y fue así como FXXK IT de BIGBANG empezó. Hobi sonrió; le gustaba el estilo musical de Jungha. Ella iba cantando, sin preocuparse a donde iban. Algo le decía que sería divertido y con eso bastaba. Miró a Hoseok un par de veces en el camino, llenándose de dudas al ver las pequeñas cortadas en su rostro. Quería preguntar, pero aún no se sentía lo suficientemente cercana a él para preguntar. — Así que eres un playboy... — No, nada de eso. Tan sólo bromeaba hace rato.— Hoseok soltó una risita, acción que hizo a Jungha reír también.— Pero no te voy a negar que me gustan las chicas, y el sexo, diario, u ocasional. Como gustes llamarlo. — Entonces, si no eres un playboy, ¿qué eres? Hoseok la miró, le sonrió a lo grande, negó con la cabeza y terminó encogiéndose de hombros. — Soy un J-Hope. J-Hope, era un apodo cool, no bonito, genial. Y Jungha dedujo mucho el por qué era llamado así y la verdad era que tenía muchas razones. Con esa enorme sonrisa suya podía transmitirle esperanza a cualquiera.  Después de un rato se estacionaron afuera de una casa de dos pisos y muy bonita, había más carros en las orillas de la acera y la cochera. Todos autos deportivos. Entre ellos, un Camaro, un Challenger y un Charger. Parecía una exhibición. Jungha bajó del auto, esperó a que Hoseok bajara su bolsa de tela del asiento trasero y juntos caminaron a la puerta principal.  — ¿Es tu casa?— Preguntó ella.  — No, es la casa de un amigo, Kangmin. Está haciendo una barbacoa y todos nuestros cercanos han venido.  — ¿Está bien que esté aquí?  — ¡Claro que sí! Ellos saben que yo nunca llego solo.— Sonrió, pero entonces captó lo que acababa de revelar indirectamente.— Sólo olvida lo que dije. No hay nada de qué preocuparse.  — De acuerdo.  Jungha sabía que Hoseok era un jugador, y aún así, no se alejaba. Ella quería conocerlo. No era malo tener a un Jung Hoseok en su vida, después de todo.  Entraron, ella consideró que en verdad Hoseok y Kangmin eran muy cercanos ya que Hoseok ni siquiera tocó la puerta. La sala, comedor y escaleras, lo primero que mirabas al entrar, estaban totalmente vacíos, sin embargo, se escucha música y voces provenientes del patio. Hoseok hizo un movimiento de cabeza a Jungha, ella lo siguió. Entraron por el pasillo que estaba al lado de las escaleras, al fondo, se encontraba un escritorio con una computadora, impresora y todo lo demás, enseguida una puerta, que era un baño. Hoseok entró y Jungha lo esperó sentada en la silla del escritorio. Un minuto después, Hoseok salió con ropas nuevas, jeans, polera y los mismos tenis, además, una gorra que llevaba puesta para atrás.  — Lo bueno es que en la academia hay duchas.— Dijo con diversión.— Vamos.  Conforme iban acercándose al patio, Jungha comenzaba a sentirse nerviosa. Así como cuando en la secundaria se escapaba con sus amigas de casa y asistía a fiestas de gente mayor, universitarios. Pero nunca se arrepintió y esperaba que en esta ocasión tampoco. Esperaba que todos fueran agradables como Hoseok. Sin embargo, cuando cruzaron el gran ventanal, se toparon con un chico pelinegro con cara de pocos amigos y Jungha podía sentir su dura mirada sobre ella. Mierda...  — Ignóralo.— Hoseok dijo cerca de su oído.— Esa es su cara de siempre. Nada personal.— El chico seguía frente a ellos sin decir nada y cuando abrió su boca para decir algo, Hobi lo interrumpió.— ¡Sunmi ven a calmar a tu hombre!  El de cabello n***o rodó los ojos; sobre su hombro, Jungha miró a una chica que hablaba cómodamente con otra, ésta al escuchar a Hoseok gritar, curiosamente hizo la misma acción que el chico y se acercó. Cuando ella rodeó la cintura del pelinegro, él sonrió. Vaya... Pensó Jungha al ver el cambio tan repentino.  — Basta de asustar a las amigas de Hoseok, Yoongi. Vamonos.— Tiró de él, pero antes se volvió a Jungha.— Lo siento.  Ella es agradable. Pensó Jungha y sonrió sutilmente.  — Ven, iré a presentarte con todos.  En la parrilla, había dos chicos, uno de ellos era Kangmin, el dueño de la casa, y el otro se llamaba Jaehyun. Ambos fueron muy extrovertidos al saludar a Jungha, soltaron bromas sobre Hoseok que no pudo entender del todo, pero aún así ella rió. En la mesa que estaba situada cerca de la psicina, la cual estaba cubierta con la lona protectora debido a que estaban en pleno diciembre, estaban tres chicos: Yookjo, Songkyu y Eunho. Ellos tenían una pequeña partida de póker, él único que dejó el juego en el olvido fue Songkyu, quien ligeramente le coqueteó a Jungha. Al otro extremo, había un juego de sofás, en uno de ellos estaban Yoongi y Sunmi, así que no tuvo caso que se los presentara, en otro, estaba la chica con la que Sunmi hablaba anteriormente, acompañada de un chico.  — Jungha, finalmente, ella es mi molesta hermana, Jiwoo, y mi molesto cuñado, Hyukjo.  — Nosotros también te queremos, imbécil.— Dijo el chico con una falsa sonrisa.  — Hola.— Jiwoo saludó amigable a Jungha.— Dios te apiade por haber conocido al inepto de mi hermano.  Jungha rió y terminó asintiendo.  — Hola. Soy Bae Jungha.— Saludó de vuelta.  — ¡Ya llegaron el presidente y la primera dama!— Kangmin gritó desde donde estaba y todos dejaron de hacer lo que hacían para ver en dirección a las puertas de cristal.— ¿Qué estaban haciendo en la suit presidencial, eh?  Jungha se gró a verlos también. Wow. Definitivamente eran una pareja, lo decía el hecho que estaban tomados de la mano y que ella estaba ligeramente recargada en él. Sin embargo, eso no había sorprendido a Jungha, sino que él era jodidamente el chico más guapo de los presentes y la chica era muy, pero muy, linda. Eran de esas parejas que te dejaban anonadados por el simple hecho de verse tan bien juntos.  — Deja de j***r. Fuimos a la tienda.— Espetó el chico y a la vez levantó una bolsa de plástico.  — ¿Caminando?— Cuestionó Sunmi desde atrás. Y antes de que le explicaran, ella se contestó sola.— Cierto, hay un Seven Eleven en la calle de atrás.  — Exacto.— La chica habló.— Es innecesario gastar gasolina en eso.  — Bueno, Yoongi lo haría.— Sunmi se encogió de hombros, lo dijo tan casual que todos empezaron a reír. Jungha tan sólo sonrió.  — Ven.— Hoseok tomó la muñeca de Jungha y tiró de ella, haciéndola caminar.  En la mesa donde estaba la carne, ingredientes, bebidas y demás, la pareja estaba dejando lo que había comprado. Ella fue la primera en mirar a Jungha y después él, quien alzó levemente las cejas.  — Hola.— Saludó el chico.  — Jungha, él es Jimin, uno de mis mejores amigos.— Jungha sonrió.— Y ella, es Im Jinyoung, mi novia.  — Dios no.— Susurró Jini, dejando caer su cabeza, derrotada. Jungha abrió sus ojos de más. Mi novia. Esas palabras retumbaron en su cabeza como un eco e inconscientemente dio un paso lejos de Hoseok.— ¡No le creas!— Gritó alarmada Jinyoung. Jungha ni siquiera asimiló que claramente el novio de ella era Jimin. Jini mató con la mirada a Hoseok.— Le gusta bromear, eso es todo. Más aliviada, Jungha asintió. Hoseok se pudo dar cuenta de que Jinyoung estaba analizando a Jungha discretamente. Jimin habló.  — Corrección, le gusta joder.— Su brazo envolvió la cintura de Jinyoung y la pegó a su cuerpo.— Ella es mía.  — Soy Bae Jungha.— Dijo, su voz aún recuperándose. Aún así sonrió y Jimin y Jini le sonrieron también.  Hoseok y Jungha se alejaron, consiguieron algo de beber y fueron a sentarse.  — Ella en realidad no es mi novia.— Explicó.— Pero no voy a negar que es mi amor platónico, o algo así. Las cosas han cambiado.— Jungha lo escuchaba.— Me gusta j***r a Jimin y un poco a ella. Histéricos son muy divertidos.  — Ya veo.— Tomó un largo trago de su cerveza.— Eres raro.  Hoseok soltó una sonora carcajada y asintió.  — Es lo mismo que me dijiste cuando nos conocimos.— Recordó.  — Lo sé, y creo que te lo repetiré mucho.— Suspiró y sonrió levemente, antes de tomar otro trago dijo:— Me agradan los raros. Yo lo soy también.  La carne se había acabado. Jungha se había sentido cómoda después de un rato, ya que todos ayudaron en eso. Como esperó, todos eran agradables, además de divertidos y locos. No había dejado de reír en un bueno rato. Ya casi al final, se dividieron en dos bandos, las chicas y los chicos.  — ¿No te ha asustado, cierto?— Jiwoo le preguntó a Jungha, refiriéndose a Hoseok.  — Bueno, dijo que me iba a secuestrar. Pero nada fuera de lo normal.— Comentó en broma.  Las cuatro rieron. Jungha había recordado a sus amigas estando con ellas. Jiwoo era la mayor, aunque su físico dijera lo contrario; era un poco histérica y se preocupaba hasta por lo más mínimo, pero aún así agradable. Sunmi era metódica, analizaba todo y terminaba soltando comentarios en broma; era de esas personas que sin intentarlo te hacían reír. Y entonces estaba Jinyoung, la más interesante, ya que tenía un poco de las dos anteriores; su gusto musical se extendía en muchos géneros, era sarcástica y un poco dura, aunque también bromista, y cómo no mencionar que parecía la mamá de Jimin. Él había intentado unas cuantas travesuras en el transcurso de la barbacoa, Jini lo regañaba o se unía a él.  Hoseok se acercó. — ¿Puedo hablar contigo?— Le preguntó a Jini, ella asintió y se puso de pie. Hoseok miró a Jungha.— Ya vengo.— Ella asintió y siguió escuchando la anécdota de Sunmi de cómo hizo bailar a Yoongi.  Hoseok y Jinyoung se alejaron del resto.  — ¿Qué tal?  Jinyoung se recargó en la mesa donde estaban, sus brazos cruzados a la altura de su pecho. Estaba seria, duró un largo rato así, pero entonces sonrió y Hoseok pudo respirar de nuevo.  — Me cae bien.  — Sí, lo noté— Mostraba una gran sonrisa y eso hizo sonreír a Jini también.— ¿Por qué? ¿Por qué ella sí y las otras no?  — Es diferente.— Se encogió de hombros.— Cuando dijiste que yo era tu novia, ella se alejó de ti y en su cara noté que se sintió culpable. Si hubiera sido una chica de las que acostumbras traer, se hubiera restregado en ti o por lo menos hubiera tenido la intención.— Tronó sus labios.— Es la primera chica que traes contigo y no es zorra. Y creo que ella lo notó.  Hoseok sonrió de nuevo. Antes, cuando llevaba a una chica consigo, le era difícil alejarse de ella para hablar con sus amigos, ya que éstas solían a volver de empalagosas a su lado. Ninguna se podía acostumbrar ni llevar bien con Jini, Jiwoo o Sunmi. Saber que tenía el apoyo de sus amigas, sus amigas verdaderas, con una chica, lo hacía sentir más fuerte.  — Estoy taaaan feliz en este momento.  — Bueno, deja de perder el tiempo conmigo y ve con ella. Llévala a casa.— Jini lo empujó, haciendo que se moviera.— Y Hoseok... No vayas tan rápido esta vez, ¿sí?  Él asintió, sabiendo que Jinyoung no se refería a la velocidad del Mustang.  Volvió al lado de Jungha, estuvo aproximadamente cinco minutos con las chicas y después de le dijo a Jungha que era tarde y hora de irse. Se despidieron de todos los presentes y salieron de la casa de Kangmin. — Vamos, te llevaré a tu casa. — ¿Seguro? Es muy lejos. Puedo llamar un taxi.  — Por quinta vez, no.— Hoseok sentenció.— Yo te llevaré, vamos.  — Bien.— Jungha suspiró y subió al Mustang.— Es en Gangnam. Residencial Lux. Estando allá te digo por donde.  — A la orden.  Hoseok no tenía ni idea dónde estaba eso. Uso el GPS y sí, definitivamente estaba lejos. Pero era una ventaja para él, ya que entre más tiempo de camino, más tiempo con Jungha. Body Moves de DNCE estaba de fondo, ambos iban cantando y hablando de cosas muy random. Pasaban de las diez de la noche cuando salieron de la casa de Kangmin y llegaron a la residencial donde vivía Jungha a las 10:43 p.m.  — No sabía que vivías en un lugar así.— Hoseok estaba asombrado, y tan sólo estaban en la entrada, esperando a que el guardia de la entrada anotara sus placas.  — No abras tanto la boca, me haces sentir incómoda.— Sonrió apenada.  El vigilante se asomó por la puerta.—¿Adónde van? Jungha pasó su cuerpo encima de el de Hoseok, asomándose por su ventana.  — Hola, Minho.— Saludó al señor de aparentes cuarenta años. Hoseok intentaba contenerse ya que, prácticamente estaban cuerpo a cuerpo.  — ¡Señorita Jungha, hola!— Saludó el guardia.— No la vi en el asiento copiloto. ¿Amigo nuevo?  — Se podría decir.— Sonrió. — Pasen, pasen.— Dijo y entró a la caseta, donde presionó un botón y el portón eléctrico empezó a deslizarse, dándole paso al Mustang. Jungha volvió a su asiento.  — Gracias, buenas noches.— Le dijo Hoseok al guardia y arrancó.  Ya en las calles de la residencial, se le cayeron los pantalones. Se suponía que la casa de Kangmin era la más grande y por eso solían juntarse allí, bueno, las casas de ese lugar eran tres o cuatro veces más grandes. No sólo eso. Los. Autos. Pensó Hoseok. Habían pasado por tres calles y alcanzó a ver unos cuantos Mustang, Challenger y otros modelos de marcas de autos muy caras. — En la siguiente, doblas a la izquierda.— Dijo ella sobre los pensamientos de él.— Hoseok, basta.  — Lo siento, lo siento.— Se reincorporó, ya que anteriormente estaba inclinado sobre el volante, viendo a su alrededor.— Es un bonito lugar.  — Gracias supongo.— Sonrió levemente.— Esa es la casa de mi madre.— Señaló la casa de la esquina. Hoseok empezó a frenar.— ¡No pares! Esta semana me estoy quedando con papá.  — ¿Qué mier... Tienes dos casas aquí?— La miró, Jungh asintió.  — Si se puede decir así, pues sí.— Hizo un ademán con la cabeza.— La otra esquina, es la casa de mi padre.  Qué jodida vida. Pensó Hobi, frenando frente a la casa, no, mansión, del padre de Jungha, de hecho, la casa de su madre era del mismo calibre, y el resto de las viviendas también. Hoseok se resistió a no dejar caer su mandíbula de nuevo. En la cochera de la casa de su padre había como tres autos, todos Mercedes Benz y del año.  — Supongo que... ¿Nos veremos después?— Salió de su shock, prefirió prestarle atención a Jungha.— En realidad no supongo. Quiero que nos veamos de nuevo.  Jungha sonrió y asintió.  — Me parece bien.  — Me has mostrado el entorno que te rodea. Estamos empezando a conocernos y eso me gusta, así que, es mi turno de enseñarte lo que me rodea a mí.  — Okay, genial.— Jungha volvió a asentir.  — Entonces, paso por ti el sábado a las nueve.— Le guiño un ojo. Jungha salió del auto y cerró la puerta. La ventana estaba abajo de todas maneras.  — Adiós, Hoseok.  — Adiós, Jungha.  Y él finalmente se fue al verla entrar sana y salva a su casa. 
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