Después de esperar unos minutos a su amigo Bessy en la frontera de España, Alexander ve pasar una camioneta de color gris, que para a diez metros de él. En ese momento, el conductor da la camioneta se baja y le dice a Alexander: — Oye tu… — Si. — Acércate, alguien quiere verte. Alexander se acerca a la camioneta. Y se sorprende al ver a Bessy, y le dice: — Ah… te confieso que estaba un poco asustado. Bessy se baja de la camioneta y abraza a su amigo, diciéndole: — Lo prometido es deuda… — Eso veo, gracias Bessy. — Bueno, démonos prisa, Fausto nos está esperando en mi casa. — ¿Cómo así?, ¿dejaste a Fausto en tu casa? — Si, nos hicimos buenos amigos. Y ahora que ya no trabaja más con Pier, esta con la idea que le dijiste de montar una oficina de arquitectos. — Entien

