Al día siguiente como era de esperarse Elizabeth Peterson irrumpió a primera hora en la casa de su hermano mayor… Ben por su parte ya le había informado a Daniel sobre su salida, Daniel más dormido que despierto lo despidió y volviendo a la cama se quedó nuevamente dormido, los bebés también dormían así que al menos disfrutaría de algunos momentos más de sueño. La ciudad siempre se veía ajetreada, esa mañana no sería la excepción, los hermanos Peterson caminaban por las atestadas calles, Elizabeth escaneaba cada tienda y cada almacén en busca del regalo perfecto para su cuñado pero no lograba encontrarlo. –Ropa o accesorios no es precisamente lo que deseo regalarle a Daniel –la convicción en esas palabras la hicieron voltear y observar con recelo a su hermano, según su punto de vis

