14.

1153 Palabras
Daniel pasó la mitad de la mañana cuidando de Benjamin,  bajaba para humedecer un paño y colocarlo en la frente del menor para lograr de algún modo aminorar la temperatura de su cuerpo. Hasta el momento lo había  logrado, pero no obstante la camisa y las sábanas de la cama en donde su ángel se encontraba estaban llenas y empapadas de sudor. —Ahora vuelvo —anunció y fue a la habitación del ojiazul, buscó entre sus cajones y encontró una camisa negra. Volvió al cuarto e hizo que Ben se sentara, procedió a levantarle la camisa,  pero el menor se lo impidió. —Vamos mi amor, necesito ponerte otra ropa, la que tienes está llena de sudor. —Antes de que lo hagas debo contarte algo. —Puede esperar amor. —No, no puede esperar —Daniel cedió y se apartó lo suficiente para escuchar a su novio. —Primero debes saber que me es difícil hablar sobre esto, no se lo he dicho a casi nadie, ni siquiera  a mis hermanos y te suplico que lo que te diré no se lo cuentes a nadie más. —Te prometo que todo lo que salga de tu hermosa boca yo no lo diré. —Aquí voy —Ben dio un suspiro profundo... —Mis padres era personas realmente responsables y soñaban con grandes metas, fueron novios desde los diecisiete y planeaban juntos ser grandes empresarios, pero a los veinte años Emily quedo embarazada de mí y tuvieron que casarse, al nacer fueron muy buenos conmigo, Emily estudiaba y George trabajaba y estudiaba a la vez, al poco tiempo Emily se embarazó de nuevo y nació Elizabeth, los dos primeros años eran felices pero George se fue hartando de la familia feliz y pronto convenció  a Emily de comenzar a fundar su empresa, contrataban niñeras que realmente no nos cuidaban y solo se interesaban por el dinero que pudieran obtener dado que la empresa comenzó a tener bastante  éxito, sin embargo fuimos creciendo con la ausencia de nuestros padres, después de eso yo tenía ocho años y Lizzy estaba por cumplir los siete y nació Charles, al poco tiempo adoptaron a Andy, sus padres habían muerto en un incendio del que sólo él  salió ileso —la historia se estaba poniendo interesante y más con lo de Andy. Daniel se remordía el pensamiento, él  que pensaba que el teñido era irritable, lo juzgó antes de tomarse la molestia de preguntar sobre su dura vida,  se sentía de algún modo culpable. —Nos hicimos muy unidos los cuatro, pero en ese mismo año enviaron a Elizabeth a un internado para señoritas, la alejaron de mí y fue un golpe demasiado duro, por lo menos Andy aún seguía conmigo, sin embargo la felicidad duró  poco, al año siguiente fue el turno de Andy, a él  también lo enviaron a un internado y todo para que pudieran hacer de mí lo que ambos quisieran... Hizo una pequeña pausa. —...Solo Charles y yo vivíamos en la casa, y fue ahí donde comenzaron los castigos —la voz del pelinegro sonaba ahogada por la contención de lágrimas que comenzaba a afectarle la voz. —Charles era un bebé  no tenía noción de lo que me sucedía,  cada vez que a los ojos de George hacía algo malo o fuera de lugar por mínimo que fuera recibía un castigo, me llevaba al estudio y mientras Emily estaba ausente que eran la mayoría de las veces ...George aprovechaba para...golpearme,  lo hacía con sus manos, con cinturones, los...Los golpes dolían y mucho, yo trataba de aguantarlos y no demostrar cuán dolorosos eran, los únicos que conocen de esto son: Cinthya, Charles y Jocelyn. Cinthya como mi mejor amiga me apoyó en esos momentos difíciles donde nadie podía ayudarme y al fin de cuentas me acostumbré a los gritos y golpes, Jocelyn se enteró un día que estuve a punto de quedar inconsciente por la paliza y llego a visitarnos, como no había nadie entró y me encontró en la penosa situación. Daniel se encontraba estupefacto,  ¿cómo era posible que su propio padre le hiciera eso? Sencillamente era inconcebible. —La peor paliza que recibí fue el día que se enteró  de que yo era homosexual,  sin querer escucho cuando se lo confesé a Andy y mientras todos se habían ido y nos encontrábamos solos se encargó de dejarme muy en claro lo que esperaba de mí, ahí se enteró Charles, pues entró a mi cuarto sin  tocar, me vio golpeado y a pesar de ser pequeño me prometió guardar el secreto, cosa que aún hace. Sorbió por la nariz y algunas lágrimas se resbalaron  por sus mejillas. —¡¡¡Oh mi ángel!!!  Cuanto has sufrido, tú vida ha sido muy difícil y te admiro, te admiro por ser la persona que eres y la persona de la que me enamoré —y dicho esto el moreno abrazó a su novio. Benjamin se despegó del abrazo y con cuidado se quitó la empapada camisa,  dejando a la vista de Daniel su espalda,  pálida y llena de cicatrices. —¡¡¡Oh!!! —Daniel se llevó una mano a la boca, la espalda de su pelinegro estaba surcada con líneas algo deformadas, algunas largas otra cortas y profundas, otras más se perdían en el camino a su cadera las que supuso era marcas que estarían  presentes en los glúteos y muslos. Despacio y con cuidado de no incomodar a Benjamin extendió una mano y tocó la superficie, Ben se tensó un poco, pero debido a su estado tan débil se relajó de inmediato. Las yemas del mayor recorrieron toda la extensión de su espalda, el ojiazul sintió la sangre calentarse y correr más rápido por sus venas, a pesar de que evitaba contacto con cualquier persona el toque de su novio surtió un efecto tranquilizador. Arqueó la espalda cuando lo sintió detenerse en el borde de sus pantalones, Daniel apartó la mano y sabiendo ya toda la historia procedió a colocarle  la camisa lo más rápido posible. —No quiero que te decepciones de mi Daniel, quiero ser todo para ti sin importar mi pasado además sé... que serías incapaz de usar esto en mi contra, te he mostrado una parte de mí que casi nadie conocía porque te quiero , pero prométeme que si algún día te aburres de mí y no quieres seguir con ésta relación me lo dirás,  no importando lo duro y devastador que eso sea para mí me lo dirás,  sin explicaciones ni excusas —a pesar de la penosa situación en la que se encontraban Daniel tuvo el valor de hablar. —Te lo prometo aunque dudo que eso pase. —No importa si eso pasa o no, me basta con disfrutar del tiempo que me permitas permanecer a tu lado. —Siempre mi amor, siempre voy a estar aquí para ti.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR