“Te veo iluminar el cielo como si fuese un baile de luces en medio de la noche.” — ¡No puede ser! –se quejó Sam-, ¿en serio tiene que ser hoy? — Sí, Samantha Landers –indicó Camila-, hoy debemos visitar a tus padres así que alístate. — ¡Pero, Camilaaaaa! — Pero nada, vístete ya. Iré a ver cómo van los chicos. Camila salió de la habitación, dejando a una revoltosa Samantha haciendo una rabieta de lo más infantil para su edad. No le gustaba visitar a sus padres, creció sin ellos, en compañía de su nana y cada vez que la veían la trataban como a una bebé, le sacaba de quicio. Negó fuertemente con la cabeza y se dirigió hacia las habitaciones, llamó una por una pero no salió nadie, tomó su teléfono y les escribió para preguntar dónde estaban. Ya habían ido al comedor a tomar

