Demás está decir que Leo no dejó de pensar en el asunto durante toda la noche, más allá de las interrogantes, su ego estaba afectado. No entraremos en mayores detalles, pero sí, andaba todo sensible pensando en qué hizo mal, por qué a él si la trató como princesa y todas esas tonterías que piensa la gente cuando, al descubrir una infidelidad, se frustran al darse cuenta de que el amor no era recíproco. Nuestro querido protagonista tuvo que descubrir de la peor forma que en cuestiones del amor, no podemos esperar nada del otro ya que eso sería idealizar. El que no espera, no idealiza y, por ende, no sufre decepciones tan catastróficas. Cada quien nos ama con lo que tiene o como sabe, no podemos esperar más. De cualquier forma, las horas pasaron con él sumido en la

