Me había despertado con una taquicardia nerviosa y una sensación de paranoia simultáneamente. Hoy sería el día en que Ángela y Saachi saldrían de la casa para ir a ver los vestidos de novia. Según las tareas pendientes de ese día, se incluía empacar y colocar las mercancías en la camioneta que Roger utilizaría para realizar las entregas, lo cual me dejaría sola en la casa, sin vigilancia y con toda la posibilidad de escaparme y tener tiempo suficiente para perderme y no ser encontrada. Esta situación me provocaba una hiperventilación excesiva, con el corazón acelerado y los nervios a flor de piel, a la espera de tomar un puñado de dinero y salir corriendo. —Presta atención a lo que estás haciendo —la voz de Ángela me sacó de mis pensamientos, dándome cuenta de que me había quedado está

