Mi respuesta en el video subido hace dos días fue un eco que resonó con una fuerza inesperada. Mi honestidad en mis ojos, el dolor en mi voz y la quietud de mi determinación conmovieron a millones; todos los comentarios alentadores me hicieron sentir escuchada y me encontraba feliz porque la negatividad se había ido. Pero hoy me enteré de que una sola frase dicha, casi un susurro de amargura y rabia contenida, había encendido la mecha de una nueva explosión mediática: “Lo que yo nunca dije fue cómo fue que él no se dio cuenta. Simple, él se detuvo en la casa de su amante ese día, dejando la camioneta sin vigilancia mientras él disfrutaba de sus deseos carnales, y yo pude escaparme sin ser vista.” Y en esa frase, implícita en la oscuridad que había mencionado, había un dato sobre el poco ho

