El día anterior había sido un alivio para mi, había sido el día menos ajetreado, Había consumido alimentos en dos ocasiones, y la atención no se había centrado en mí, lo cual resultó ser liberador. Sin embargo, como suele suceder con toda felicidad, ese momento llegó a su fin. Un nuevo día había comenzado, y desde las cuatro de la madrugada fui despertada para limpiar la casa y encargarme de la granja en su totalidad, mientras ella regresaba a su habitación para continuar durmiendo. Observé a mi alrededor, encontrándome sola en la casa, con la inmensa oportunidad de simplemente marcharme, de correr con la mayor rapidez posible para no ser alcanzada. Pero, ¿hasta dónde podría llegar? Quizás no muy lejos; era evidente que me perdería, y además, moriría de hambre rápidamente. Mis energías n

