El día siguiente por la mañana, me despertó Angela, quien había entrado a mi habitación sosteniendo una taza de té. Sin intención de discutir o pelear con ella, bebí el contenido de un solo trago, esperando lo que tenía que decir. —Hoy no pondrás un pie en la cocina, dado que estás en tu período, lo cual es inaceptable. No quiero que toques mis alimentos. Te haré llegar tu comida del día, pero solo la tendrás si obedeces mis órdenes. Lo que quiero que hagas hoy es limpiar toda la casa, incluyendo mi habitación y la de Roger, pero bajo mi supervisión. Además, tendrás que limpiar el gallinero y ocuparte de los cultivos. No te preocupes, estaré a tu lado para asegurarme de que realices estas tareas correctamente, y no pienses en escapar, porque no dudaría en llamar a la policía, lo cual no t

