Me termino mi pedido y salgo caminando rumbo a la estación del bus que me lleva al trabajo, nuevamente está lleno, pero hoy no me importa, hoy quiero creer que el mundo es un lugar mejor, así que después de cuarenta minutos y varios empujones es hora de bajarme del bus y salir del sistema de transporte masivo, luego comienzo mi caminata al trabajo, es curioso porque normalmente veo la cantidad de personas moviéndose de un lado a otro comenzando su día, ya sea llegando a su trabajo o saliendo de sus casas, en la calle se ven los vendedores ambulantes de jugo, churros y hasta chicharrones, pero hoy no se ve nadie, a una cuadra de la bodega distingo al vendedor de la esquina que tiene una sillita portable y en una maleta tiene los chicles, dulces, bombones y chocolatinas para empezar el día, también tiene los cigarrillos y un termo con tinto para vender, de manera que es el único lugar donde se ve gente rodeándolo, algunos hablan entre sí, otros se sientan en el andén. Mientras comen unas papitas, esas de bolsa que tienen más aire que contenido, otros se toman su café mientras miran al infinito y confían en tener un día exitoso o simplemente inhalan el humo de su cigarrillo en un intento desesperado de parecer más relajado o recorrido, cuando en realidad reflejan la inmadurez al necesitar un olor a tabaco para ser aceptados socialmente, otros solo intentan respirar y disfrutar de un café barato de quinientos pesos.
Ese era mi desayuno y mi lugar para empezar el día, pero por alguna casualidad ingresé a esa cafetería donde trabaja Mariana y ahora no quiero desayunar en ninguna otra parte, sea cual haya sido esa casualidad la agradezco enormemente ya que la he podido conocer, bueno, hasta ahora sólo sé su nombre pero hoy a las cinco podré verme con ella, tendría que pedir permiso para salir antes, quizás no me lo den, pero debo intentarlo, y en caso de que no me den el permiso, ¿Debería fugarme? O mejor renuncio, de igual manera no estoy viendo que la paga que recibo sea equivalente a la cantidad de trabajo que realizo a diario, para los demás está bien porque así escapan de la realidad de sus casas y se desvaran el efectivo que les niegan sus padres, pero cuando quieren vivir de esto, la realidad es otra, la mayoría no dura seis meses, yo ya llevo cuatro, pero creo que no doy más.
Llego a la puerta de la bodega la cual aún no ha abierto, ya están la mayoría de los camiones formados esperando a que sean descargados y los más pequeños esperando a llevarse su distribución diaria, por lo pronto aparece el portero quien con su típico andar, se agacha para abrir la puerta pequeña para que él pueda ingresar, luego desactiva la alarma a la cual aún no le encuentro propósito, ya que la bodega termina y comienza vacía cada día de la semana; luego el portero abre los candados internos en la reja grande y luego acciona el mecanismo para que ésta suba, permitiendo que los trabajadores puedan entrar en manada y dirigirse a la sección de vestidores, duchas y baños donde cada quién tiene que ponerse el overol que le han dado de dotación, es lo único que si debo reconocer que es en lo que más gasta la empresa, principalmente por la rotación de personal; es el clásico caso de ahorre hoy cien pesos, pero pague mañana ciento un pesos, la diferencia es mínima, pero a largo plazo se vuelve insostenible.
Sin embargo mientras todo esto pasa como en cámara lenta veo que el administrador no ha llegado, me dirijo a los vestidores con los demás, algunos me saludan y les devuelvo el saludo, otros solo me ignoran, entonces mientras comienzan a vestirse los obreros veo que el administrador ha llegado, sólo tengo este momento para pedir el permiso, así que sin dudarlo y chocando con algunos me dirijo directamente al auto rojo vinotinto modelo 91 que ha parqueado dentro de la empresa en un rincón donde no estorbaría a ningún camión, pero si evita el acceso al botiquín o camilla y cosas así que se encuentran en el mismo rincón de la bodega, por otro lado, quizás sea conveniente que nadie acceda a eso, ya que con la política de austeridad de la empresa, los medicamentos deben estar vencidos si es que tiene alguno.
Me acerco rápidamente al señor Ramírez, pero a pesar de su gran tamaño se ha movido bastante rápido y se encuentra ya subiendo los primeros peldaños de la escalera metálica que conduce a su oficina, entonces llego al primer escalón y le digo desde ahí cuando el ya va en el sexto:
- Señor Ramírez, buenos días
- Buenos días señor…
- Contreras
- Si, ¿Dígame que requiere?
- Señor Ramírez es que necesito salir el día de hoy una hora antes.
- ¿Y eso cómo para qué quiere el permiso? – Dice frunciendo el ceño y poniendo cara de pocos amigos, mientras se agarra la muñeca derecha con su mano izquierda-
- Es algo personal
- Si es personal, puede ir el sábado o el domingo, no es necesario que desperdicie una hora de la empresa por asuntos personales.
Siento que se me sube el mal genio, pero no quiero responder grosero, entonces controlando mi ira le suelto:
- Señor, no se estaría desperdiciando si cumplo mi cuota del día antes de las cuatro.
- No entiendo señor Contreras, ¿En verdad cree que haciendo el mínimo esfuerza de verdad se ve su compromiso?, ¿Dónde queda su compromiso con el equipo?, parece ser que no está valorando su trabajo, acá todos trabajamos organizados, la labor de uno solo afecta a todos, de manera que usted está despreciando a sus compañeros, a la empresa y por ende no está valorando la oportunidad que la empresa le brinda.
- ¿Entonces que me sugiere señor?
- Ya se lo dije, vaya otro día a su evento personal y comience pronto a trabajar, que mire, ya los camiones están entrando. – En ese momento efectivamente se escucha el pitido de reversa de una tracto-mula de tres ejes, es decir de las más grandes, y ya algunos de los muchachos están ayudando con las indicaciones de parqueo.-
- Señor, ¿Qué sucede si no puedo quedarme después de las cuatro de la tarde?
- Es mejor no pensar en eso, por favor comience con sus labores. – Y mientras dice esto se gira para continuar su ascenso, entonces no aguanto más-
- Señor Ramírez, ¡Renuncio! – Se me sale la voz desde el fondo de mi estómago en un tono más alto y agresivo de lo que esperaba.
- Señor Contreras, sea sincero con usted mismo, eso no es lo que usted quiere, usted mismo me vino rogando el trabajo, no necesito recordárselo, por favor no juegue con eso, ya le he dicho que usted es muy importante para la empresa, es parte de la familia que somos, no se comporte así, vaya a trabajar, tranquilo, yo haré de cuenta que no he escuchado nada.
- No señor usted no me está entendiendo o no me está escuchando.
- Señor Contreras, por favor no nos pongamos en estas, no se porte tan grosero y desagradecido, por supuesto que lo escuché, pero dígame, ¿Dónde lo van a contratar en éste momento?, Cada día es más difícil ubicarse laboralmente en éste país, y usted se da el lujo de desperdiciar la oportunidad que le estamos brindando? Por favor, cuide su imagen, ¿Qué irán a pensar los demás de usted? Esa actitud definitivamente no le queda bien.
Entonces sigue subiendo sin siquiera mirarme, está muy seguro que sus palabras me han hecho mella, y es probable que así sea, pero en la idea equivocada, ya que no voy a seguir su indicación de irme a trabajar, por el contrario ya que no sirve renunciar, simplemente me giro y salgo por la puerta de vuelta a mi casa.
- ¡Ey!, ¿A dónde va?, ¿A quién le pidió permiso?
Escucho que el portero con su ronca voz me grita, intentando detenerme, y a pesar de salir a paso lento, no tengo prisa ya que sé que ni siquiera va a intentar seguirme.
Regreso a la estación de la que salí hace apenas veinte minutos, y cojo el bus de regreso, afortunadamente a esta hora van prácticamente vacíos, así que me siento en uno de los puestos de adelante, subo mis rodillas y me hundo en el asiento apoyándome con mis rodillas en la silla del frente, pongo mis cosas en medio de mi cuerpo y abrazándolas me quedo viendo el panorama hasta la estación cercana a mi casa.
Al regresar y entrar al apartamento, veo que mi madre me observa con extrañeza, entonces antes de que me diga algo le explico que he renunciado y le cuento la razón, ella no me dice nada, solo escucha y finalmente me responde:
- Mijito, no lo voy a regañar porque afortunadamente tenemos como sostenernos, pero toca que busque un empleo nuevo lo más pronto posible, mire que ahorita tenemos mi pensión, pero si algo me pasa usted se queda con una mano adelante y la otra atrás.
- Si mamá, la entiendo, pero es que he estado pensando en lo que hable con el señor Ramiro, el de la tienda.
- ¿Sigue pensando en eso de estudiar?
- Si mamá, yo no sé por qué siento que es hora de buscarnos una mejor oportunidad de vida, ya ve lo que dicen de la hija de don Benito, desde que está en el instituto técnico, le está yendo mejor, y yo quiero eso mamá.
- Mijo no le voy a decir que no lo haga, pero ¿Cómo nos sostenemos? ¿Cuánto cuesta la educación en ese instituto?, ¿Ya ha averiguado algo?
- No mamá, no lo sé ni lo había pensado siquiera, pero creo que mañana puedo preguntarle a Camila, yo la he visto salir al mismo paradero mío, seguro que ella me puede ayudar, le voy a preguntar ¿Cómo hizo el proceso? Y que requiero.
- De acuerdo mijito, entonces descanse hoy, ya que no tengo nada que ponerlo a hacer ahora.
Entonces mi mamá se aleja y me deja mirando el techo que tiene una especie de pintura goteada en el techo del apartamento, y mientras pienso en todo lo ocurrido me quedo dormido.
Al despertar son las cuatro de la tarde y escucho que mi mamá se mueve en la cocina mientras escucha música en la radio. Volteo a ver la hora en mi reloj y al darme cuenta la hora que es, me levanto y le pregunto a mi mamá ¿Por qué no me llamó antes?, pero solo me responde que si lo intentó pero en vista que no le respondía me dejó descansar, luego de preguntarme por qué el afán, le explico que tengo una cita con Mariana a las cinco, que por el tema con el administrador me olvidé contarle, entonces me doy una ducha rápida y luego almuerzo lo que mi mamá me había enviado para el trabajo, y faltando quince minutos para las cinco salgo hacia la cafetería.
Al llegar veo que la cafetería está prácticamente vacía ni siquiera la veo a ella, entonces entro y veo que faltan cinco minutos para las cinco de la tarde, entonces cuando comienzo a mirar a la gente pasar a través de la ventana, escucho que me su voz suena:
- Señor ya estamos cerrando, por favor vuelva mañana, muchas gracias.
Voy a responderle cuando su mirada me enfoca y entonces sonríe y dice:
- ¡Ah Hola!, eres tú, dame un momento cierro y hablamos, ¿Quieres café?
- Si por favor gracias.
Coge dos pocillos de vidrio y cogiendo la cafetera comienza a servir, luego se detiene, me ve a los ojos y pregunta:
- ¿Lo quieres lleno?, Es lo que queda del día, mañana toca hacer nuevo y si sobra debo botarlo a la basura.
- De acuerdo, llénalo por favor, ¿Tú que vas a tomar?
- También un café, ¿Quieres algo de comer?
Quiero responder que sí, pero recuerdo que salí con lo estricto en el bolsillo, entonces me dice, mientras parte un roscón a la mitad:
- No te preocupes la casa invita.
Entonces se sienta frente a mí y me mira fijamente, luego de unos dos sorbos comienza con su interrogatorio:
- ¿Daniel que eres tú?
- Contreras, y ¿Tú?
- No yo no soy Daniel, ja ja ja
- Okey, sí, pero ¿Cuál es tu apellido?
- Relájate, te estoy molestando, si te entendí, soy Mariana Tapias, mucho gusto.
Extiende una mano por encima de la mesa, se la tomo y es una mano gruesa, grande, pero increíblemente bella, sus uñas las tiene cortas, pero con un esmalte rosa y unas franjas negras con blanco le cruzan cada una de sus uñas, entonces ella me replica:
- Tienes manos fuertes, ¿A qué te dedicas?
- Cargo camiones con mercancía de construcción principalmente, bueno, es lo que hacía hasta esta mañana.
- Ósea que te has quedado sin empleo…¿Cómo es eso?, ¿Qué sucedió?
- Pues fueron varias cosas, en resumen no me aguanté más que tras de mala paga, el administrador hace lo que quiere con los empleados, y encima pide compromiso, me he puesto a pensar que quizás exista otra forma de ganarse la vida.
- La verdad si existe, pero tienes que hacer algo que la mayoría no está dispuesto a hacer.
- ¿Cuál es esa manera?
- Morirse de hambre mientras inicias.
- ¿Y si te mueres como sigues después?
- Ja ja ja, ¡Ay Daniel!, ¿De dónde te bajaron con espejito?
- No te entiendo.
- Me refiero a que es una forma de decir que te toca al inicio duro, pero si consigues una idea buena, te esmeras y le echas ganas, eventualmente te saldrá el negocio de tu vida, pero muchas noches te acostarás sin haber probado bocado, o cansado hasta no poder más, es eso o estudiar, aunque eso ya hoy en día no es garantía de nada.
- Ah te entiendo, pero ¿Por qué dices que estudiar no es garantía?
- Es la verdad, es decir, tengo una amiga que se ha puesto a estudiar y parece ser que le está yendo bien, pero una vez que termine le tocará buscar trabajo igual que a los demás, y no hay garantía de que te contraten, quizás en otro país, pero en éste donde hay tanto desempleo, tener un trabajo es un privilegio.
Me siento un poco achantado, las palabras del administrador retumban en mis oídos.
- Pero siempre hay opciones, ¿Verdad?
- Si, por supuesto, pero si lo haces estudiando, igual tienes que tener mucho aguante, para aguantar a los jefes, la mayoría son unos idiotas igual que uno, a los que les dieron la oportunidad de subir, y en muchos casos son los lambones de la empresa, así que esperan que tú también los imites para que te dejen continuar o ascender.
- Lo dices como si tuvieras mucha experiencia.
- Es que la tengo Daniel, mira, yo estuve trabajando el año pasado en una empresa como recepcionista, se supone que soy técnica en comercio y finanzas, y me pusieron de recepcionista, y eso que la vacante para auxiliar de contabilidad estaba disponible, lo peor es que no me hicieron ni siquiera una prueba, fue más como si dijeran “tu no me agradas, vas a hacer esto o aquello”, no estoy diciendo que ser recepcionista sea malo, pero no es para lo que estudié, y así como yo hay muchas personas.
- Te entiendo bien, y cómo es eso de que eres técnica, ¿Dónde estudiaste?
- Ah, en el instituto técnico del estado.
- Hum si, me lo dijo don Ramiro
- ¿Quién?
- El señor de la tienda que … No importa, el asunto es que me dijo que podría intentar en eso.
- Pues mira que no es mala idea.
- Pensé que estabas en contra de estudiar para salir adelante.
- No, no lo estoy, es solo que a veces da la misma si estudias o si no, pero si estudias en el instituto técnico el estado te paga mientras estudies medio salario mínimo.
Escucho con atención, saco cuentas rápidamente, y me doy cuenta que eso sería mucho más de lo que me pagaba el administrador Ramírez.
Entonces quiero saber más y continúo interrogándola:
- ¿Hace mucho terminaste?
- Hace un año, ¿Por qué?
- No, es que quiero saber si puedo estudiar, que opciones de carrera habría.
- Pues no lo sé, eso si te tocaría averiguarlo, yo sigo pasando hojas de vida, mientras tanto atiendo la panadería de mi papá.
- Entiendo bien, pues eso es una buena idea.
- Si, aunque a veces quisiera salir adelante por mí misma, ya sabes, no estar a la sombra de tus viejos.
- Si te comprendo bien, yo no conozco a mi padre, pero he crecido toda la vida a la sombra de mi madre y quiero más, esa fue otra de las razones por las que renuncié, ya que me puse a pensar, ¿Hasta cuando tendría que trabajar en esa bodega para poder tener una casa digna?
- ¿No tienes vivienda propia?
- No, vivimos en un apartamento chiquito con mi mamá, tiene una sola habitación, cuando era pequeño está bien, pero ahora siento que necesito privacidad.
- Ja ja ja, para que quieres privacidad pillín, ja ja ja, no estarás pensando en meter a una chica a tu cama.
Me abochornan sus comentarios, sin embargo trato de mantener la calma y le respondo:
- No es tanto así, aunque reconozco que me es difícil hablar con una chica porque me siento cohibido.
- Yo soy una chica, y no te veo cohibido.
- Gracias, sí, pero no sé si te has dado cuenta que estoy temblando.
- Ja ja ja, eres un bebé, no te voy a hacer nada, pero es normal, no te preocupes, te acostumbrarás.
- ¿A temblar?
- Ja ja ja, no Daniel, a hablar con las muchachas, hoy lo estás haciendo muy bien.
- ¡Ah gracias!, ¿Tienes novio?
Se queda en silencio, terminamos nuestro café, ella se sirve un poco más, luego me mira y con un aire de misterio me contesta:
- Depende
- ¿Cómo depende?, eso es si o no.
- Si estás buscando algo pasajero conmigo no, no tengo, si quieres algo para toda la vida y etcétera, si, si tengo.
- No comprendo, ¿Por qué si quiero algo pasajero no y para otra cosa sí?
- ¡Ay Daniel!, eres bobo o te haces, quiero decir que si quieres tener sexo conmigo, me encantaría, pero no puede pasar nada más de ahí, porque ya tengo novio.
El corazón me late como a brincos, por un lado es genial eso de que ella me desee y quiera tener sexo conmigo, por otro lado, solo sería cuestión de un ratico, y ella me atrae para algo serio, pero no tengo cómo competir contra un novio fijo.
- Vale comprendo, ¿hace mucho son novios?
- Humm si, como unos dos años. – Dice esto mientras intenta recordar algo, supongo que es la fecha y saca sus cuentas.-
- Ah bien, es decir que ya estás bien comprometida, pues no sé, te agradezco tu sinceridad, pero entonces creo que sólo estoy soñando despierto.
- ¿Me estás diciendo que quieres algo serio conmigo?, Pero no seas tan ingenuo, acabas de conocerme, ni siquiera sabes nada de mi familia, ni gustos ni nada.
- No, es cierto, no sé nada, pero por eso es esta cita, para empezar a conocernos.
- ¿Tú crees que esto es una cita?
- Pues ahora que lo dices de esa manera, parece que no.
- Ja ja ja, si, si lo es, no te creas todo, eres muy fácil de engañar, pero igual ya sabes mis condiciones, si quieres algo serio, no te digo que sea imposible, pero en verdad no creo que puedas superar a mi novio, es decir, ni siquiera tienes empleo, y debes poder invitarme aunque sea el motel, digo, si decides que solo quieres sexo.
- ¿Tu qué quieres conmigo?
- Pensé que había sido clara, te ves un poco triste y digamos sin muchos recursos, pero tienes unos ojos bonitos, por otro lado, sé que te gusto de la misma manera, no has parado de verme los pechos desde que me senté acá contigo.
Se me sube el calor a las mejillas, bajo mi mirada rápidamente y entonces ella vuelve a soltar la carcajada:
- Ja ja ja, escucha Daniel, es molestando, contrario a otros hombres tú me has mirado más tiempo a la cara que la mayoría, y quizás me gustaría tener algo más contigo, pero recuerda que no me voy a meter con alguien que no pueda mantenerme, me antoja tener algo contigo, pero obvio hoy no va a pasar.
- Si, no es algo que no hubiera pensado, lo reconozco, pero te veo de manera diferente.
- ¿Cómo una hermana?
- No, no, para nada, es decir, obvio me gustas, pero deseo conocerte mejor antes de ya sabes.
- Antes de tener sexo, me parece justo.
Ella ha terminado mi frase, estoy tan avergonzado, el hablar de tener sexo con ella me ha puesto más nervioso aún, tengo más frio y la garganta está seca:
- Escucha Daniel, creo que podemos seguir nuestra cita otro día, mi papá me pidió que llegara temprano y ya van a ser las seis.
- Si vale.
Entonces se levanta, recoge los pocillos, la cafetera y la canastilla donde había puesto el roscón, se va a la cocina, yo me levanto y quiero seguirla, pero ella se devuelve quitándose el delantal, trae su bolso, toma las llaves y salimos, se despide con un beso en la mejilla y cierra bien, entonces me dice:
- Nos vemos otros día Daniel
- Si, nos vemos otro día Mariana.