De mi cuerpo sale un grito amortiguado que resuena a través de mi nariz y mis dientes, me limpio la cara con las manos y noto el sabor salado de mis lágrimas, agarro una servilleta y me sueno de manera que vuelvo a respirar, entonces con los ojos rojos miro a la señora Flor también a sus ojos, ella también llora y se limpia las lágrimas, entonces le digo:
- Vecina, necesito que me ayude a vengarme.
Ella se queda de una pieza, no puede creer que le diga esto, de manera que abre bien los ojos y me mira fijamente, su expresión se vuelve dura y me dice:
- Mijo, no le voy a decir que no, pero hoy es día de llorar.
Su voz suena más normal, pero sigue triste, su propia voz le reinicia el llanto y yo me vuelvo a contagiar, cruzo mis brazos sobre la mesa y dejo caer mi cabeza sobre mis brazos, me dejo ir y mi llanto es imparable, entonces siento que unos brazos me levantan y me abrazan, yo correspondo ese abrazo, siento primero su abdomen, luego ella se agacha y siento sus senos, eso me saca un poco de mi llanto, me permite respirar un poco y veo que ella también se siente mejor, es como abrazar a mi madre, pero no lo es, entonces ella me levanta la cara y me dice en un susurro:
- Déjame apoyarte.
- Dígame como señora Flor.
- No lo sé mijito, pero hoy te puedo abrazar.
Ella se vuelve a levantar pero sin soltarme, yo me levanto con ella, tiene su cabeza en mi hombro y yo la mia en el suyo, su calor me reconforta, pero su olor me interesa, siento que en mi pantalón algo crece, trato de evitarlo pensando en el dolor que siento, y de paso retiro mi cadera para un lado, pero ella me abraza por la cintura, y siento su cuerpo, sé que ella me ha sentido también.
Un silencio eléctrico se apodera del ambiente, ella respira en mi cuello lo que me acelera el pulso, mi erección es aún mayor, yo también aspiro su aroma, es dulce y suave, me embriaga lentamente, quiero separarme y lo intento, pero ella me sigue atrapando cada vez con más fuerza, entonces me dice algo apenas audible:
- Siento tu dolor, ¿Puedes sentir el mío?
No sé si por dolor se refiere a lo que más abajo se está calentando, entonces le respondo en el mismo volumen:
- Vecina, gracias pero no debemos
- ¿Por qué no?, tu eres soltero y yo también, no me digas que no te intereso, porque no es lo que estoy sintiendo.
- No es eso, es solo que…
- Piensas que soy una abusiva por sentir esto justo hoy…-Me suelta y se gira- Lo lamento tanto ¡Perdón!
Comienza a llorar de nuevo y esta vez soy yo el que la abraza por la espalda.
- No vecina, por favor no se sienta mal, es cierto, no hay nada que nos detenga pero no lo sé, estoy confundido.
- No, perdóname tú, fue un error haber venido.
Ella intenta alejarse, pero yo la quiero agarrar, la agarro por la cadera y ella siente de nuevo mi calor.
- Ha pasado tanto tiempo desde que sintiera algo así
Ella se queda en mi abrazo y se aferra con sus brazos a los míos
- Algo como que vecina.
- No me llames vecina solamente dime Flor, por favor.
- De acuerdo, a que te refieres Flor.
- Algo como el calor que estoy sintiendo en mis nalgas.
El calor que estaba solo en mis pantalones sube a mi rostro, entonces la suelto y me giro, luego le suelto:
- Perdón vecina, no es correcto, ni el día, ni la hora, quizás después.
Ella se devuelve y me abraza, ahora es ella la que está en mi espalda y me dice:
- No tienes nada de que disculparte, pero hoy tanto a ti como a mi nos duele el corazón, no dejemos que nos duela el cuerpo también.
Y mientras dice esto baja su mano lentamente por mi abdomen y pasa la mano sobre la bragueta de mi jean, con un suspiro me dejo llevar, me voy girando lentamente y la miro a los ojos, mis manos han subido a sus senos sin darme cuenta, ella me mira y con una sonrisa triste me agarra la cara y me da un beso en los labios, entonces nos miramos como sabiendo que deberíamos detenernos, pero las emociones están cruzadas, el cuerpo está gobernando, no pensamos mucho y nos lanzamos el uno contra el otro en un beso apasionado, empiezo a acariciarla toda, noto su blusa con flores abierta hasta donde se pueden ver sus senos y apretada dentro del jean de ella, comienzo a sacársela y le desabrocho el pantalón, ella solo me mira y me desea, yo le termino de abrir la blusa revelando un brasier n***o con un poco de encaje sobre los senos, ella me desabrocha el jean también y éste cae hasta la mitad de las piernas, me quito los tenis apoyando un pie contra el otro, ella lleva baletas así que solo suelta una a la vez, nos seguimos besando, yo de espaldas ella atacándome de frente, la temperatura sube, el pulso lo tengo a mil, caminamos hacia la habitación sin parar de besarnos, ella sostiene mi jean con las manos mientras avanza, estamos a punto de caer a oscuras en la cama de mi mamá, pero caigo en cuenta de ello y redirijo la marcha hacia la izquierda mía, la derecha de ella, dos pasos más y caigo de espaldas en mi cama, ella se sonríe, entonces me sube la camiseta y me deja el pecho desnudo, me termino de quitar la camiseta por encima de mi cara; no estoy seguro de si le estoy sonriendo, pero es una sensación agradable, ella comienza a besarme el pecho, luego va bajando hacia mi abdomen, me lo acaricia marcando con los dedos cada línea de los músculos que se me alcanzan a dibujar sobre la piel, continua bajando su dedos y pasa por encima de mis boxers, baja las manos por las piernas, el jean que había vuelto a caer a la mitad de mis piernas ahora es halado por ella hacia afuera de mis piernas, me quedo solo en medias, ella se me acerca lentamente y baja la cremallera de su pantalón, se lo empuja suavemente hacia debajo de sus nalgas y luego se lo quita frente a mí se agacha frente a mí en medio de mis piernas y me dice de nuevo susurrando.
- Nada peor que tener medias en estos momentos.
Entonces desliza sus manos sobre mi pierna derecha, un escalofrío me sube a medida que desciende, llega hasta mi pie derecho y me quita la media, luego repite lo mismo con el pie izquierdo, me junta los pies y se sienta sobre ellos, entonces comienza a moverse adelante y atrás, siento la humedad de su panty color beige o blanco, no lo diferencio en la oscuridad, entonces se apoya sobre mis rodillas, me sonríe esta vez con algo de perversión, sube dándome besos en las piernas y llega a la altura de mis genitales, allí respira y sigue subiendo, sus manos me masajean todo el paquete, se acuesta sobre mí, yo siento su piel suave y tibia sobre mi piel, ella no es blanca como yo, pero tampoco es morena, es un tono canela interesante, me besa suavemente y mete su lengua en mi boca, yo le correspondo, estoy anonadado de pensar que esto me sucede con una vecina y más con una mujer tan mayor, pero está tan hermosa que me cuesta resistirme, yo entonces la abrazo mientras nos besamos y le suelto el brasier en la espalda, ella sonríe y se echa para atrás el cabello largo y liso que la caracteriza, deja que las tiras de su ropa interior negra se deslicen por sus brazos, yo le ayudo a quitárselo, cuando cae totalmente lo agarra con su mano izquierda y lo lanza, no vemos mayor cosa que lo que la luna nos permite, cuya luz en el momento alcanza el borde de mi cama, de manera que la habitación tiene un tenue color azulado, le veo sus senos grandes caer sobre mí, son los senos de una mujer que ha lactado, los de una mujer que ha vivido, pero sobre todo, son naturales y en éste momento están tibios y listos para recibir mis manos, se los acaricio, y manoseo a mi antojo, ella se apoya sobre sus rodillas y pareciera guiar mis manos como quiere ser tocada, le alcanzo a rozar en ese movimiento circular sus pezones lo que hace que gima bajito cada vez, intento agarrarle las caderas y las nalgas pero ella detiene mis manos y me pide:
- Sigamos despacio, ¿Vale?
Asiento con mi cabeza, no estoy seguro de que se pueda ver mi rostro en la oscuridad, ella entonces me pide que cierre las cortinas y se quita de encima mío. Yo me giro un poco y me acerco en calzoncillos a cerrar las cortinas, lo que nos deja en una buena oscuridad, ella me pregunta si hay alguna luz baja que podamos encender, entonces me acerco a la mesa de noche de mi madre y enciendo la lámpara, la habitación se ilumina con una suave luz naranja, ella está sentada en mi cama con las piernas cruzadas, me sonríe, extiende sus brazos hacia mí y me acerco a ella, entonces recuerdo que ella tiene hijos que la esperan en su apartamento y le pregunto si no debe ir a dormirlos, pero ella responde:
- Mi madre está arriba, y cuando vine para acá ya estaban acostados.
- De acuerdo, eso está bien, pero ¿Hasta dónde quieres continuar?
- Deja de charlar y ven, conténtate con saber qué hace mucho no disfruto de algo así, de manera que quiero todo.
- Pero no tengo protección.
- ¿Y estás enfermo? Porque yo no.
- No lo digo por eso, es que no estoy listo para tener bebes.
- El bebé eres tú, no soy una niña para que te preocupes por mí, yo me sé cuidar y si sigues hablando me vas a quitar las ganas y me voy.
Me acerco lentamente a ella, y ella me abraza por la cintura, me besa mi abdomen bajo y luego con sus manos mete los dedos debajo del borde de mis calzoncillos y los baja despacio, asegurándose de ver mi erección lentamente, pone su boca cerca y comienza a darle besos a la razón de mi masculinidad, termina de bajar mi ropa por debajo de las nalgas y sigue despacio a través de mis piernas, entonces cuando ya llega a las rodillas los deja y sube a concentrarse en mi pene, que lo agarra y empieza a masajearlo como si lo halara y girara la mano, pero sin apretar demasiado, luego con las dos manos empieza a empujar al tiempo toda la piel hacia abajo y con los dedos masajea mis testículos, el placer que me causa es enorme, pero lo más interesante es que quiero más de lo mismo, me alejo un poco para dejar que los calzoncillos caigan a mis pies y con moverlos un poco quedan en el suelo, me acerco de nuevo a ella y agarra mi m*****o con la mano izquierda mientras con la derecha me aprieta debajo de la entrepierna, y me masajea los testículos, en unas ocasiones siento que su presión se va hacia mi ano, pero no me toca realmente, sin embargo mi erección es tan dura que comienza a ser dolorosa.
Le agarro la cara y la beso despacio en su frente, en su nariz, luego sus labios, lo que hace que ella me suelte, me le voy encima mientras ella gira, tenemos la cabeza en los pies de mi cama, y entonces me devuelvo un poco para agarrarla por la cintura, le retiro el panty poco a poco, puedo confirmar esta vez su color, sus piernas son suaves al inicio unas cuantas raíces se sienten más abajo, pero no me importa, sigo halando su panty hasta llegar a sus tobillos, entonces lo dejo en su pie izquierdo y me abrazo a su pierna derecha, la beso despacio a lo largo y ella para librarse de lo que queda de su ropa separa la pierna de su cuerpo y la deja caer, pero también mejora mi vista, pues ese movimiento expone su sexo para mí, lo que hace que me excite más todavía, luego me resbalo por la pierna que estaba sosteniendo y besándola suavemente sobre su vulva medianamente rasurada, me agarro a la otra pierna con los brazos y me aprieto contra ella, lo que hace que nuestros sexos se toquen, eso le saca un nuevo gemido, y yo disfruto viéndola, me deslizo nuevamente de su otra pierna y caigo sobre su abdomen, ella sonríe y me acaricia el cabello, me atrapa la cabeza con las manos y sube mi rostro para poder besarme, yo le sigo el juego, pero ahora vuelvo a bajar a su abdomen, me entretengo en su línea con besos, luego le paso la lengua suavemente haciéndola estremecer, ella no se resiste más, abre sus piernas y las pone sobre mis hombros, me agarro de su cadera y sin apretarme mucho le paso despacio y en varias ocasiones la lengua, con cada lamida una nueva sacudida de su cuerpo intenta agarrarme, pero las sacudidas llevan sus manos a sus senos y a su cabeza, me aprieto mi rostro contra su vulva y empiezo a lamer su clítoris con toda la desesperación del día, luego abro mi boca y la pongo contra sus labios mayores y la chupo, comienzo un juego entre lamerla y chuparla, lo que hace que sus gemidos suban de volumen, ella quiere controlarse, se tapa la boca con ambas manos, le doy un mordisco suave en cada uno de sus labios mayores y suelta sus manos agarrando las sabanas y tratando de apretarlas contra el colchón, suelta un gemido sobrehumano como si estuviera poseída de placer, entonces en un nuevo intento de chuparla siento que se le va la voz y sale un pequeño: -Aaahhh-
Que cada vez se vuelve más agudo, hasta que no emite sonido, su cuerpo se ha contraído al máximo y luego se relaja totalmente mientras intenta respirar con dificultad, disfruto la escena y la suelto, la dejo revolcarse mientras trata de contener el orgasmo agarrándose la entrepierna, pero el solo tacto la hacer gemir más, sube sus manos a su rostro y veo que está bastante roja, me mira con ojos sorprendidos y luego me pide que la abrace.
Le hago caso, pero ella no deja de sacudirse, me besa de nuevo y luego me suelta, quiere sentarse pero su cuerpo no le responde, yo le ayudo a sentarse mientras me arrodillo y me siento en mis nalgas, con algo de fuerza la agarro por las nalgas y ella abrazada a mí la levanto y la pongo sobre mis piernas, ella ha entendido mi deseo y se acerca lentamente hasta sentir que mi pene toca su abdomen, entonces con un movimiento de su mano me lo agarra y lo pone a la entrada de su v****a y luego se sienta, un profundo suspiro y comienza a moverse como en círculos, yo solo la dejo jugar, cuando se detiene, la levanto un poco más y paso mis piernas por debajo de ella dejándolas estiradas, entonces ella se sacude, y se mueve arriba y abajo, yo le agarro las nalgas y se las separo y las junto mientras la subo y la bajo, ella ya no tiene fuerzas, pero se apoya sobre mis hombros, yo la dejo que se entretenga, luego comienzo a sentir un placer delicioso que sube desde mis genitales a través de mi columna, siento deseos de explotar y entonces con un gemido que dejo escapar con la garganta totalmente abierta llego explotando dentro de ella, ella siente mis explosión de líquidos y entonces gime también con un nuevo estremecimiento.
Ella está sudando, quiere parar, pero yo quiero más, entonces me acuesto y sin dejarla salir, continúo sacudiéndola hacia arriba y abajo.
Ella me mira y sonríe hasta donde puede, pero me pide parar, ya que le cuesta respirar, entonces la dejo y ella se acuesta a mi lado, respiramos entrecortado, y tenemos mucho calor entonces me dice:
- ¿Tienes… agua?
- Si, ya regreso.
Me levanto y lentamente camino hasta la cocina, al llegar a la sala apago la lámpara colgante y atravieso la casa a oscuras hasta la cocina, cojo un vaso y lo lleno con agua del grifo, regreso a la habitación y ella está sentada, un poco más recompuesta, me recibe el vaso y me agradece, luego comienza a beberlo por sorbos mientras me hace señas de que me siente a su lado.
Nuevamente le sigo la idea y me ubico a su lado, la comienzo a acariciar y eso hace que se estremezca, luego me dice:
- Para por favor, me gusta lo que me haces, pero necesito descansar, ha pasado mucho tiempo, te lo dije al inicio.
Entonces me acuesto y con un dedo sigo dibujando espirales en lo que queda visible de sus nalgas, ella gira la parte superior de su cuerpo y me atrapa la mano mientras termina su vaso de agua:
- ¿Eso de ahí es un baño?
- Sí, es un baño.
- ¿Puedo?
- Si por supuesto.
Se levanta con dificultad y camina al baño, enciende la luz y entra sin cerrar la puerta, luego escucho que aprovecha para orinar y descarga la cisterna, se lava las manos y regresa a mi lado y se acuesta de frente, entonces con sus dedos fríos me toca la piel caliente y al ver mi estremecimiento se ríe y me dice:
- Pensé que querías jugar a eso.
- Es diferente, estás helada.
- De acuerdo, no molesto; dime que piensas.
- ¿De qué?
Hace cara de que es evidente que se refiere a la situación de que ella esté conmigo en mi habitación, desnudos completamente y después de tener sexo. Entonces le respondo
- Que ha sido algo que no esperaba nunca que sucediera.
- ¿Te molesta o te arrepientes?
En mi cabeza una voz odiosa quiere decir que sí, pero más que nada por haber hecho esto el mismo día que mi madre murió, pero otra parte de mí sabe que sería absolutamente grosero y si no hubiera encontrado un alivio a mi dolor, dejando que esto sucediera, simplemente no habría pasado.
- No para nada, ha sido placentero, sorpresivo, pero placentero; ¿Y tú?
- ¿Yo qué?
- Pues, que piensas
- ¿Honestamente?
- Si por favor.
- Que no debíamos hacer esto hoy, pero ha sido tan rico, que no recuerdo cuando fue la última vez y quisiera que ésta no fuera la única.
En mi cabeza están algunos pensamientos que me hacen reflexionar sobre la diferencia de edades, la posible oportunidad con Camila y entender que quizás ella solo lo dice por amabilidad, pues en una situación normal, no hubiera sucedido.
- No te voy a mentir y decir que no me gustó, pero no puedo prometer si habrá otra ocasión.
- Te entiendo bien, no creas que te quiero como novio o esposo ni mucho menos padre de mis hijos, esto es algo que no sé por qué se dio, pero no quisimos parar, y ahora, empiezo a ver que fue un error.
- No, no, para nada fue un error, si lo vemos con claridad no hemos hecho nada malo, es cierto, mi madre murió, pero como lo dijiste al inicio, tu y yo somos solteros y no tenemos compromisos con nada ni con nadie, si queremos podemos iniciar una relación, pero no estoy seguro de eso, pero no por ti, no lo malinterpretes por favor, sino porque también estoy saliendo con Camila, y no quiero hacerle daño.
- Te comprendo, entonces prefieres hacerme daño a mí.
- No por favor, no lo veas así.
- Estoy bromeando, je je, yo sé que esto no es lo que tu ni yo buscamos, pero quizás se vuelva a dar, o quizás no, podemos seguir siendo amigos mientras tanto.
- Gracias por comprender, y si, una parte de mí también quiere que se vuelva a dar, la otra no sabe qué va a pasar.
- Entonces no le pongamos ningún nombre ni condición, dejemos que las cosas pasen, y abrázame por favor.
Nos acomodamos bien en mi cama, nos metemos debajo de las cobijas y nos quedamos los dos mirando el techo, y charlando sobre las demás cosas, poco a poco el sueño por el cansancio y el llanto nos atrapa, nos quedamos dormidos con la lámpara encendida, en mi cabeza un revuelto de emociones me bombardea de pesadillas.
Me despierto cerca de las cuatro de la mañana, me levanto y apago la lámpara, quiero volver a acostarme, pero la veo tan cómoda en mi cama que decido iniciar el día de una vez, busco mi toalla y me meto a la ducha, un chorro de agua que lave mis heridas es necesario.