Capítulo sesenta y siete Todavía no me puedo creer todo lo que sucedió y como es que ahora estoy aquí, en una de las habitaciones de la inmensa mansión a la cual he venido muchas veces, pero nunca con la mentalidad de quedarme o formar parte de esta familia. Siento como si todo lo que estuviese viviendo es solo un sueño y nada más que eso. Salgo de la enorme cama para ir directo a la ventana y observar el panorama actual mientras que la incesante lluvia cae en la noche oscura, el sentimiento de soledad abarca todo mi pecho al llevar horas sin poder verlo o saber de él por la firme regla que puso la señora Sara de no entrar a su habitación a menos que sea una urgencia y me abrazo a mi misma sintiendo como el frío se cuela por mi piel hasta llegar a mis huesos. Todo es tan extraño si no

