POV Dalila —¿Estás loca? —gritó Hermes, su voz cargada de frustración—. ¡Lo que estás diciendo no tiene ningún sentido! Yo mismo comprobé con una llamada que él estaba cumpliendo su condena. ¿De dónde sacas semejante estupidez? Lo miré con una mezcla de furia y desdén. Su incredulidad me daba ganas de golpearlo, de despertarlo del estado de ceguera en el que parecía estar. —¡El único estúpido aquí eres tú! —le respondí sin intimidarme—. ¿Qué clase de idiota confía en una simple llamada para algo tan importante? Ni siquiera fuiste capaz de ir a comprobarlo por ti mismo, Hermes. ¡Te lo advertí desde el principio! Pero no, como siempre, tú tan ingenuo, tan increíblemente estúpido, decidiste creerle. Apostaste por él, ¡le diste todo! Y en el proceso, dejaste ir a Marco, quien era nuestra me

