Nos levantamos, ambos preparados para cualquier ataque. - ¿Christian? - bajo mi postura al verlo. Pocas veces lo vi en mi estadía en el castillo, Erick mantenía a todos lejos. Christian sonríe arrogante. - ¿Me extrañaste, linda Ana? – es un coqueto sin remedio. James gruñe, el pelaje crece y sus colmillos salen, toco su brazo para calmarlo, su cuerpo se relaja un poco y la piel vuelve a salir. - ¿Qué haces aquí, vampiro? - gruñe entre dientes, no le ha de gustar que nos hayan seguido hasta aquí, a su lugar privado. Ruedo los ojos, James llega a ser muy exasperante. - Mi rey me manda a supervisar la muerte de los cazadores - no aparta su vista de mí, claramente ignorando a mi pareja. - Nunca dije que les mataría - aunque no estaba segura Sus ojos se centran en mí, profundos y obs

