-Oye! Hermano te vi muy entretenido anoche con la sirenita Ariel- Joaquín alza los ojos del libro que tiene en la mano. Le ha costado concentrarse pensando en la chica Ópera y Javier se la acuerda.
-¿Qué cosas dices? Tienes una imaginación tremenda, pero si, tiene el pelo de ese personaje.- Nunca antes vio personalmente un pelo de ese color.
-Me das la razón en algo—Se quejó su amigo- Me sorprendió que te llamara la atención alguien sin las pronunciadas curvas de la circunvalación que conduce a la capital, más bien me recuerda a la interestatal 69 de E.U.
-Hoy estás muy comparativo- Javier es su amigo desde la infancia y estudian la misma carrera.
-Otra vez me das la razón- Insistió.
-No te estoy dando nada- Intentó concentrarse en la lectura pero su amigo tenía otros planes.
-Claro que sí, no refutaste y… no cambies el tema ¿Dime que te atrajo de esa criatura?
-¡Uhh! Tiene una personalidad fuerte y decidida, aunque tenga el pelo rojo no tiene la personalidad de Ariel.
-Entonces es Mérida- Joaquín se queda viendo a su amigo aguantando la risa.
-¿tú qué? Ahora te gustan las películas de princesas?- Puso los ojos en blanco, explotó de la risa.
-Solo para hacerte reír- Continuaron estudiando para el examen final de la última materia para hacer la tesis.
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
-Mi amiga estuvo anoche como un Femme fatale, jajajaja
-No te rías que no es gracioso- Se quedo viendo a Loyda con mala cara - Pero fue ¡grandioso!!!—Loyda se sorprendió de la efusividad de Mireya
-Claro niña, grandioso es poco. Mis ojos cayeron al piso ¡literal! Cuando te vi besando a un desconocido. Mandado a hacer, bien esculpido eso sí, pero un desconocido. Te aseguro pensé “ya lo vi todo” esta mujer tan reservada y tímida ¿Qué osada?
-No digas más Loyda que yo vi todo- Interviene Rose Marie – El estaba en el segundo nivel, zona VIP bajo por las escaleras sin apartar la vista de su objetivo. En ese momento no traía la máscara, les digo que es más hermoso que Chayanne.- Jajaja- se cubre la cara con el rostro de Hércules sin titubear se acerca a la chica opera aquí presente y yo dije ¡NO!!! Imposible yo lo vi primero.
-Te quedaste con las ganas Rose, nuestra amiga lo acaparo toda la noche y para cerrar con broche de oro ¡ese beso! Mua, mua mua!
-Déjame y te cuento que también vi todo…- Quiso hablar Rose de nuevo
-No mi amor- Loyda la interrumpió – Que lo diga ella- Señaló a la susodicha
Mireya se torno más roja que su pelo. No era su primer beso pero le daba vergüenza hablar de eso. No siempre tuvo amigas intimas como para detallar esos episodios de su vida. Tomo aire, miró de una a otra, exhalo un largo suspiro.
Sus amigas estaban a la espera que dijera algo. Lo que fuera.
-Habla mujer que te estás poniendo morada- Dijo Loyda preocupada
-Ya va, déjame tomar aire- Llenó los pulmones para agarrar confianza- Me dijo que quería recordarme de esa manera y yo estuve de acuerdo- Las chicas se la quedaron viendo en espera de mas- quiso saber mi nombre, para no llamarme bailarina, le dije que me llamara opera – SE miraron una a la otra haciendo gestos de no estar de acuerdo- Que yo lo recordaría como Hércules “el besador ardiente”, porque lo que despertó en mí fue puro fuego- Ahora las chicas tenían la boca abierta, incrédulas- La noche para mí fue increíble como ninguna otra en mi vida en el buen sentido- Las vio a ambas antes de decir -¿Cuándo volveremos?
-¡Pero niiiña! ¿Tanto te gusto?- Rose se le acercó para tomarla del brazo
-Ni creas que vas a ir por ahí besando tipos- La regañó Loyda
-¡Que aburridas!- Se miraron estallando en risas con la respuesta de Mireya
-¿Sabes qué? Me caes bien Mireya- Expresó Loyda
-A mi también – Respondió Rose Marie- Tu historia de amor es cursi pero ya te irás puliendo. “eso espero” solo dime que no le dijiste besador ardiente… ¡buah!!
Negó con la cabeza- menos mal dijeron al mismo tiempo. –En fin ¿Cómo se llama?- preguntó Loyda más relajada. Mireya se alzo de hombros y sus amigos pusieron los ojos en blanco- Increíble mujer, increíble.
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
La semana de la moda se celebró con gran éxito los primeros días de abril. Se dieron cita grandes diseñadores del país y de otros invitados de América del sur y el Caribe. Dos de los diseños de Mireya estuvieron entre los elegidos para exhibirse en los escaparates ubicados en los pasillos de entrada. Junto a Loyda se mantuvo muy ocupada dando apoyo a las actividades.
Luego de tanto jaleo estaban realmente exhaustas. Aun faltaba la fiesta de cierre donde se anunciaría la casa ganadora con los mejores diseños. También se entregarán cinco becas para estudiar diseño en prestigiosas casas de costura fuera del país. Con esa motivación el dúo de amigas no podía faltar a dicho evento.
Era la primera vez que Mireya participaba de una celebración de este tipo. La experiencia de la última semana le ha fascinado reafirmando su amor por la moda.
Acudió a la fiesta con un diseño sencillo con mucho brillo que la hacía lucir sofisticada. Es un modelo que encontró en el atelier donde trabaja descartado de los diseños de años anteriores. Le vio potencial. Una vez con el puesto se dio cuenta de que se complementaban. Ella tenía la figura adecuada para que el traje mostrara su esplendor, su pelo contrastaba con el color plateado del vestido haciéndola parecer un personaje místico.
El lugar estaba concurrido. Los asistentes con hermosos trajes se divertían, a la vez que entablaban relaciones comerciales. Ese es uno de los objetivos de concentrar a diseñadores y empresarios de la industria de la moda en un mismo lugar.
Joaquín acudió, como de costumbre, en representación de la empresa familiar que además patrocinaba el evento. En un traje n***o debajo del cual llevaba una camisa de seda negra a juego con una corbata del mismo color. Rezumaba gallardía. Exhibía una confianza única que conjugaba con un aire de pícaro seductor. Se acerco con pasos firmes a la única chica que le llamo la atención. La dueña de una cabellera color zanahoria.
Desde que llego más temprano estuvo saludando por aquí y por allá mostrando profesionalismo. Representar una compañía licorera implica conocer el nivel de satisfacción con el producto por parte de quienes lo están consumiendo y eso estaba haciendo hasta que un destello de luz se reflejó en un espejo que tenia de frente en el pasillo en el que se encontraba. Alzó la vista y ahí vio una mujer alta de rostro tierno entornando unos ojos verdes haciendo gesto de desagrado al probar su bebida “oh oh, eso no es bueno” pensó Joaquín. Cada movimiento de la chica emitía destellos plateados reflejados por a luz. Era como ver a un hada esparciendo polvo mágico. Por un largo rato se dejo seducir por esos delicados movimientos hasta que alzo la vista de su rostro encontrando un pelo conocido.
-Opera?- Pensó. -Al fin veo su cara tan impresionante como su cabello- Llego a creer que el pelo era parte del disfraz de aquella noche.
No podía negar que lucía igual de sexi, exuberante y fresca como aquella noche en la discoteca. Se fue hacia ella sin titubeos.
-Cualquiera puede pensar que me persigues- Tenía dos copas de vino en sus manos dispuesto a ofrecerle el mejor vino de la casa y cambiar la expresión de desagrado que le vio hace rato. Sin ocultar la fascinación por volver a verla.
-Disculpe! ¿Le conozco?- Respondió una tímida Mireya. La voz le sonaba conocida pero no lograba conjeturar donde le había escuchado antes. Su confusión era evidente. Tenía al frente a un hombre exquisitamente vestido. Eso lo podía apreciar como diseñadora. El completo era una exquisitez con ese pelo cuidadosamente peinado, el porte de hombre seguro de sí mismo dueño de una voz inolvidable pero el rostro no le es conocido ¿Que hago? Piensa Mireya –No te ofendas, es que tengo mala memoria- Respondió rápidamente al ver la cara que puso el hombre. No tenía tiempo ni fuerzas para hurgar en su mente.
-Claro que me ofendes. Juraba que soy inolvidable – En serio dijo eso “Que modesto”
-Que yo no te recuerdes no es gran cosa- “Señor inolvidable”- Estoy segura de que si hubiésemos compartido algo importante lo estaríamos repitiendo en lugar de debatir- Lo deje sin palabras
El la miro con profundidad -“Definitivamente es osada” me está invitando a repetir lo que creo- pensaba estas cosas mientras ella le sostenía la mirada celebrando ofender su ego.
-Si quieres lo repetimos- Al levantar una ceja sus palabras se escucharon sugerentes
-¿Puede ser en público?- ¡qué mujer!
Joaquín sintió como un calor extraño le subió desde los pies hasta ponerse rojo, como si le hubiese dado alergia. El color de su cara competía con el pelo de Mireya. Una media sonrisa asomo a su s labios –Lo podemos hacer donde quieras, cuando quieras, las veces que quieras, es mas lo hare para asegurarme de que no me olvides- Eso sonó a promesa.
Mireya hizo un movimiento de cabeza, el gesto de su cara puso en duda las palabras de Joaquín quien se tomó la copa de vino se fue acercando sin perder el contacto visual con la dama sin previo aviso la beso.