Hace 20 años
Ciudad Sabana de la Mar
Ciudad costera en donde se desarrolla el turismo que busca el calor del trópico. Es un pueblo cálido y tranquilo. Su gente acogedora lleva siempre una actitud positiva. Los miles de habitantes que la habitan se debaten en el trabajo conjunto para mantener las raíces que le dieron origen hace más de tres siglos. Cuenta con tres escuelas de moda en donde sus jóvenes se forman y otros que vienen a adquirir conocimientos por el prestigio que las respalda. Dos universidades capacitan técnica y profesionalmente la mano de obra de la zona.
Además del turismo se desarrollan actividades relacionadas con la pesca y la manufactura.
Para la recreación existen distintos tipos de restaurantes, desde pequeños cafetines hasta los más elegantes, calificados con varias estrellas. Plazas que alojan tiendas de prestigiosas marcas de fama mundial brindan a los lugareños la posibilidad de complacer sus necesidades y gustos. Varias salas de cine, parques y museos complementan el entretenimiento citadino. Para los amantes del aire libre están las excursiones al Banco de la Plata, el paseo a los Haitises o el Salto de la Jalda.
Las familias de dinero vivían en las zonas de montaña. Donde construían elegantes mansiones con todas las comodidades que la opulencia les permite. Los sectores de clase media ocupaban las urbes que rodeaban la parte céntrica. Constituida en su mayoría por profesionales de diversas áreas económicas y servicios, empresarios y comerciantes.
La vida era tranquila en sentido general, aunque se movía rápido para aquellos cuyo día se desenvolvía en varios trabajos para poder llegar a fines de mes y cumplir con sus compromisos económicos.
Los más pobres se ubican en los suburbios, sobre todo en lugares cercanos a las factorías y la playa. Los costos de vida resultaban costosos por ser zona eminentemente turística ensanchando las diferencias de clases. Los nativos de la zona no abandonaban el área aunque les costaba el doble sobrevivir.
Los Conde, eran una familia de clase baja. Vivian en una zona humilde de los suburbios, próximo a una nave de manufactura. Ismael Conde dirigía una factoría dedicada a la terminación de trajes masculinos hechos a mano. Como gerente de planta recibía una buena paga que le permitía vivir junto a su familia con mínimas restricciones. Su esposa Liliana Conde trabajaba en un salón de belleza & Spa con lo que ayudaba al sostenimiento de la familia. La prole de la pareja eran tres hijos que estudiaban en colegios privados, recibiendo una educación que estaba por encima de la media del sitio en que vivían, razón por cual se destacaban con un liderazgo natural fomentado por la educación que recibían dentro y fuera del hogar.
Mireya Conde, la mayor de la familia una vez termino la secundaria aplico para una de las escuelas de moda. Le encantaba rehacer piezas de ropa vieja o grande, creando modelos totalmente nuevos luego de paras por sus manos. Se encontraba cursando el tercer año en “Le Couture Bermut” donde apreciaban su progreso y creatividad. Vislumbraba un futuro brillante.
Sus hermanos Diego de 16 años y el menor Fabián de 15 aun estaban cursando la secundaria. Ambos querían ser ingenieros constructores para poner su propio negocio. Soñaban con modernizar todas las casas de los suburbios para que la convivencia allí fuera más digna.
Una noche Ismael llegaba del trabajo. Dejando el auto a varias cuadras ya que no había calles para acceder hasta su vivienda. Fue interceptado por sujetos antisociales. Resentidos por el ascenso económico del hombre. Le exigían todas sus pertenencias de valor, la billetera, las llaves del auto, lo golpearon hasta obtener lo que querían aunque este no ofreció resistencia. Finalmente le dispararon a la cabeza porque él los conocía y podría delatarlos.
-La gente como él, tienen complejo de honrado y justiciero de seguro nos tira para adelante
-Acaba con el wey!- Incitaba el compañero.
-Ya va- Respondió siniestro- Déjalo que ruegue - Se burlaba.
-Anda tu, nos van a descubrir. Tírale y vámonos- Lo urgía.
-Banh, Banh, Banh.- Los desaprensivos emprendieron la huida, dejando a su víctima en un charco de sangre.
La vida de Los Conde cambio drásticamente. Este incidente les marcó dejando en ellos dolor y decepción, además de una espina clavada que se acrecentaría con el tiempo.
Se vieron forzados a salir del barrio antes de lo planeado. Por temor a ser perseguidos por los delincuentes que acabaron con la vida de su pariente. Cuando llegaron al hospital Ismael luchaba por su vida, alcanzo a pronunciar los nombres de sus victimarios. Sus hijos no querían que quedara sin justicia la muerte de su padre por eso dieron los nombres a la policía.
-No quiero perder a uno de mis hijos, les ruego que dejen eso así
-Mamá si nos callamos seremos cómplices de la muerte de papá- Gritó desesperada. Derramó su llanto con gritos de dolor. Un dolor profundo que te cala los huesos.
-Hija entiende. Tus hermanos son menores aun no se saben defender. Tú y yo somos mujeres indefensas. Solo nos tenemos a nosotros mismos.
-Está bien madre, por ahora, solo mi muerte impedirá que le haga justicia a papá. No hay tiempo que borre mi promesa de que ellos tendrán su merecido.
El padre de familia con los ahorros de 20 años de trabajo pago el inicial de un apartamento en una de las urbanizaciones del centro.aunque tendrían que enfrentar nuevos retos.
Alli los Conde iniciarian una nueva vida