Soltó una carcajada cuando sintió sus pies despegarse del suelo, aferrándose a los hombros de su pareja para no caer de culo, pensando en que su novio era un tonto, pero que en definitivamente lo adoraba. ―Mi osito es tan pequeño―dijo con burla Minho, haciendo que el castaño le diera un tirón en el cabello, siendo suave, en realidad. ― ¡Solo eres un poco más alto que yo! ―se quejó, alcanzando por fin los botes de helado que había comprado para sus amigos, después de la increíble visita a la gran heladería. Minho sabía que los botes que habían comprado eran para sus amigos, incluso habían comprado algunos jarabes y gomitas, pero Minho consideró que era gracioso el esconder las cosas para ver a su novio buscar como loco antes de regresar al edificio, ya que le daba mucha ternura ver a su

