Soltó una risa mientras tomaba a la señorita Mili entre sus manos, dándole caricias con los guantes especiales, para que la pobre minina pudiera despegarse del rascador de castillo y ser llevada hasta la zona de los juguetes, ya que había sido cepillada correctamente. ―Seungie, logré contactarme con Woojungie―dijo con algo de pena el pelirrosa, haciendo que el castaño lo viera con duda, quitándose los guantes para poder acercarse sin el montón de pelos de gato encima. ― ¿Qué le pasó? ¿Se encuentra bien? ―su voz denotaba la preocupación que sentía por su compañero, ya que hace poco había tenido que tomar su incapacidad por enfermedad, ya que se estaba sintiendo bastante mal y no podía trabajar correctamente. ―Él dice que sí, pero yo no le creo―el castaño hizo una mueca, ambos acercándose

