—Ya está ¡Te volviste demente! No haré tal cosa. No conozco al sujeto, además, por qué hablas en nombre de alguien que no está presente ¿Cómo sabes que está de acuerdo con esto? Rayan se despeinó el cabello fastidiado por la supuesta, solución de Dan Hamilton. —Una vez mencionaste que no tenías prejuicios para tus nupcias, siempre y cuando fuera alguien capaz de dar a luz a un heredero ¿Ya cambiaste de opinión? —No lo he hecho, pero… —Mi hermano es un Omega y puede dar a luz, es el candidato perfecto. —¡Te escuchas hablar! ¡Loco, eso es lo que estás! Rayan lo señaló con el dedo índice y Dan Hamilton dio un manotazo al dedo. —No me señales, cavernícola. Era imposible que ambos sujetos estuvieran en la misma habitación compartiendo aire sin querer matarse el uno al otro. Esto

