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1605 Palabras

- Creo que tengo que volver. – dijo Bruna, levantándose. – La tía Dani podría estar preocupada. Él la siguió por la playa. En el camino hablaron de varios asuntos sin importancia. Su compañía era agradable y Bruna se preguntó por qué estaba allí. Algo que le estaba ocultando y no tenía sentido preguntar. Solo diría cuando quisiera y si quisiera. Así que no le quedaba nada por hacer más que esperar... Para la próxima reunión, para la próxima conversación, esperando que fuera pronto. Cuando llegó Bruna, vio que Dani ya había preparado la cena. - ¿Necesitas ayuda, tía? - Si quieres ayudar, acepto, querida. - Voy a darme una ducha rápida y enseguida bajo. Bruna se quitó la ropa llena de arena y se dio una ducha rápida. Luego se puso ropa cómoda y bajó las escaleras para ayudar a su tía.

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