Bruna vio que Arthur descendía y el helicóptero partía de nuevo. Vestía ropa cómoda y tenis. Se detuvo, lejos de él, dejando caer los brazos a los costados, sintiendo un peso gigantesco caer sobre ella y su corazón latiendo más rápido de lo normal. Miró a Arthur a los ojos y vio la tristeza que llevaba dentro. Se preguntó qué estaba pasando, pero no tuvo el corazón para preguntar y ni siquiera estaba segura de querer saber. Caminó lento, sin prisas, hasta encontrarse cara a cara con su ex médico, actual suegro y extraño futuro. - ¿Donde está? – preguntó sintiendo un temblor recorrer su cuerpo. Arthur negó con la cabeza y abrió los brazos. Se arrojó a ellos, cerrando los ojos y sintiendo las lágrimas calientes caer por su rostro dolorido por la lluvia y el viento que se había levantado du

