Capítulo IX

3190 Palabras
Julián y Marcos se posicionan justo en frente de mí, no lucen molestos, sino mas bien muy nerviosos... Ambos lucen aturdidos. Ninguno de los dos emite ninguna palabra o sonido, al parecer están esperando que yo tome la iniciativa, le agarro una mano a cada uno y les habló desde mi corazón, ya que experiencia no poseo: —Chicos, sé que esta mal husmear y ya he tenido bastantes problemas por ser así—balbuceé— pero por favor no le digan nada a mí hermano, el en casa no es tan amigable y considerado como lo es con ustedes. —hice una pausa un poco prolongada. —por favor, se los imploro, tengan algo de piedad de una niña que pocas veces tiene consideración por parte de los demás. —afirme. Ellos se quedan mirando con cara de sorprendidos, supongo que porqué dije que Agustín no era igual de amistoso que como lo es con ellos aquí en el colegio... Marcos se acerca a mí y empieza a hablar con su mano dentro de mis manos aún: —Tranquila Ava, al contrario, eres tú la que debe prometernos que no le dirá nada de lo que viste a tú hermano, sería muy penoso para nosotros, estamos muy avergonzados contigo. —espetó con vergüenza. Puedo ver sinceridad en sus palabras, me siento mal por ellos, ¿por qué ellos tienen que esconder que se aman y ser juzgados por ello sí Agustín no esconde que ame a Karina? Si acaso la ama por supuesto, porqué si la amara no tuviera sexo con su tía... Es una mierda esta sociedad juzgando el hecho de que las personas se amen de diferentes maneras, a pesar de mi cortisima edad yo puedo comprender el amor, ¿qué les impide a ellos ponerse en el lugar de los demás?, desde mí perspectiva es bruto e injusto. —Tranquilo Marcos, no pienso bajo ningún concepto contar nada de lo sucedido ni a mi hermano ni a nadie sin el consentimiento de ustedes. Cuenten conmigo. — le confirmo mientras ambos me miran con evidente admiración. Julián me da las gracias con un apretón de manos, Marcos me abraza efusivamente, luego me levanta en sus brazos, hacia tanto no sentía el afecto cariñoso de alguien para una niña... Mi padre solía levantarme en sus brazos cuando yo estaba ofuscada y no me bajaba hasta que yo gritara que me baje... Pero esta vez me siento cómoda elevada por el aire, porque es como revivir esa serie de momentos que no van a regresar... Luego de alrededor de 4 minutos tengo que pedirle lastimosamente que se detenga, porque se me está haciendo tarde y Agustín si no me encuentra en la parada donde esperamos nuestro transporte va a armarme un lío. Me despido de los chicos y le ofrezco mi apoyo incondicional, internamente les deseo mucha suerte, van a necesitarla. Llego a la parada justo a tiempo, no habían pasado cinco minutos cuando llegó Agustín, de lado con Julián, ¿donde dejaría a Marcos?, me quedo sentada donde estoy y veo a mi hermano despedirse de su amigo con un empujón. Se sienta a mi lado y me pregunta: —¿No te cansaste ya de traer los cachetes colorados Ava?, ¿la maestra no te hizo ninguna observación al respecto? Vienes a estudiar, no a coquetear con nadie, la vanidad no es cosa de Dios señorita. —afirmó con molestia. Me frustra su sermón, pero decido que responderé con toda la paciencia que puedo tener junto conmigo... —No Agustín, no me pesa el colorete, es solo una manera de adornar mi aspecto físico, además me puse unas pocas gotas, no un kilogramo como para que me resulte precisamente pesado. Y no, la maestra no me regañó, porqué efectivamente vengo a estudiar, y tener rubor en mis mejillas no me impide la habilidad de pensar, estamos en pleno siglo XXI. — Agustín me mira con desdén y me replica: —Ava, los designios de nuestro Señor no van de la mano con el pasar de los siglos, sólo tienen que ver con la obediencia y la bondad de nuestros actos. Y tus actos son egoístas, vanidosos, y egocéntricos. —bufó con aparente molestia. Me molesta el cinismo de sus reclamos, la tía Kelly siempre va maquillada y a él no le importa cuantos gramos tenga en su cara de maquillaje cuando tiene su pene dentro de su v****a como lo especifico mi maestra... Mí hermano es un doble moral. Decido ignorarlo. Llega nuestro transporte y subimos en completo silencio, no estoy de humor para hablar con nadie así que me siento al lado de Kathina, una chica que siempre se sienta detrás y no habla completamente el español, hasta donde tengo entendido, sus padres no son de acá, y tampoco habla el inglés así que no he podido comunicarme con ella. Sebastián no deja de mirarme de reojo, hago como que sí no me estoy dando cuenta y sigo sumida viendo el recorrido por la ventana. Cuando llegamos a casa, Agustín sigue sin hablarme y yo no pienso dar mi brazo a torcer, no he emitido ninguna palabra ni sonido, ni gesto, que lo pueda invitar a pensar que estoy arrepentida de lo que le dije o que simpatizo con lo que el opinó de vuelta. Ayudo a la señora Isabel con los deberes de la casa. Hoy me mostró detalladamente como es que le coloca la sonda que alimenta a mamá, cada día me siento más interesada y apasionada por su trabajo, tengo la firme convicción de que seré una excelente enfermera yo también. Llega la hora de irme a dormir, tengo diversos sueños extraños que no me permitieron tener una correcta noche de descanso ni amanecer de buen humor, veo el calendario y anoto el día de hoy, cumplo con mis hábitos de siempre antes de irme al colegio. El día transcurre rápido y bastante monótono, mañana es mí cumpleaños y no puedo evitar estar muy emocionada, Agustín dio el primer paso de hablarme y dijo que Karina y él habían planificado llevarme a comer fuera para celebrar. Me voy a dormir desde las 7pm, dos horas antes de lo que acostumbrado, ya deseo con todas mis fuerzas que amanezca rápidamente. Hoy sí tuve una noche apacible y tranquila que me permitió descansar, me despierto excesivamente animada... ¡Es mi cumpleaños!, me emociona cumplir un año más, lo asocio con el hecho de ganar más respeto de parte de las personas que me rodean, y poder expresarme con menos limitaciones. Me levanto de la cama con exceso de energía, corro a el baño, hago mis necesidades, me baño, me miro completamente desnuda en el espejo, estoy un poco más delgada, debe ser porque estoy creciendo, espero tener una figura esbelta cuando sea mayor... Se me cruza por la cabeza que hoy dejaré desatar cualquier impulso que haga que mí día de hoy sea diferente a cualquier otro día que haya tenido antes, ¡porqué hoy soy mayor que antes, tengo derecho de hacer que se sienta distinto! Me visto, cuido los detalles mínimos, que mi camisa no tenga ni una arruga y que los pantalones se me vean ceñidos al cuerpo, decido usar un cinturón para que se me vea más alto, me miro en el espejo y efectivamente, se me da, puedo ver algo que se asemeja a una figura. Me dejo el cabello completamente suelto y lo cepillo lo suficiente para que luzca en su lugar, meto un mechón de pelo detrás de mi oreja como solía peinarse mamá, ¡Me veo hermosa! Decido ir corriendo al antiguo cuarto de mama para buscar unas cosas que me hacen falta para verme más exótica, aún es temprano y no tendré que encontrarme con nadie en el camino. Entro y tomo algunas cosas de su comodina, agarro un rímel transparente para darle más profundidad a mi mirada, a la tía Kelly le queda de muerte y se ve natural, un pintalabios rosa barbie, y unas horquillas para el cabello para usarlas luego. Apenas entro a mi cuarto me pongo manos a la obra, me pongo el rímel y pude ver el cambio en mis ojos instantáneamente a pesar de ser incoloro, estoy indecisa sobre usar el pintalabios, todos lo notarían, y... Realmente eso es lo que deseo, que todos lo noten, ¡Es mí jodido cumpleaños, tengo derecho a hacer lo que se me venga en gana! Luego de estar lista me veo en el espejo y luzco bastante diferente de lo habitual, mis ojos parecen los de una pantera que va a atacar como suelo verlo en animal planet, me encanta. Salgo de mi cuarto, no pienso desayunar porque alteraría como me queda el pantalón actualmente, me prepararé un sandwich para llevar y lo como en el transcurso de la mañana luego de que todos me hayan visto felicitado por mi día, y admirado. Termino de prepararlo y voy a darle un beso de buenos días a mamá, la beso y le repito muchas veces que la amo y que es lo mas importante de mi vida. Puedo escuchar a mi hermano caminar al comedor, le dejé su desayuno listo para que no la arme tanto cuando me vea maquillada. Me despido de mamá, hoy me hará muchísima falta, y aunque este reprimiendo su recuerdo, además de mis ganas de llamarlo y pedirle que me lleve con él a donde sea... También papá... Me hace muchísima falta. Mi hermano esta desayunando y se levanta para darme una cajita, ¡me compro un obsequio!, apenas nota que llevo pintalabios me gruñe: —Ava, te ves demasiado bien para tu edad... Aunque parezcas una especie de bollo amarrado a la mitad, que uses cinturón... Eso no es correcto. No pienso discutir mas por ahora porqué es tu cumpleaños, pero si la tía Kelly llega a verte así se va a poner furiosa, tienes suerte de que esta de viaje, no va a consentir si te ve esa manera que las personas cuestionen su crianza por lo libertina que luces. —especifica intentando parecer calmado. Ah, resulta que esta de viaje, esa es la razón por la que lleva un par de días sin venir a vernos, con razón Agustín trajo a Karina, ya todo empieza a tener un poco más de sentido. Por eso va a llevarme fuera con Karina, porqué no estará la tía Kelly para armar su espectáculo de celos porque tiene que compartir el pene de Agustín con otra chica. Dejo de encargarme de pensar en mi detestable tía y me concentro en que hoy es mí día feliz. Llega nuestro transporte y empieza mi show... Apenas subo, visualizo un lugar donde sentarme que este solo (para dejar espacio a que alguien se siente a mi lado y me dé felicitaciones de primero). Mientras me dirigía a un asiento con mis necesidades mencionadas, pude sentir todas las miradas sobre mí y sentía mis mejillas calientes de rubor. Karina se acerca a mí y me da un caluroso abrazo y beso de feliz cumpleaños, detrás de ella esta Sebastián queriendo sentarse a mí lado, ella se da cuenta y se retira, me lanza un beso y me dice de forma pícara 'nos vemos en la tarde Ava glamour', como suele decirme. Sebastián se sienta a mí lado, yo decido sonreírle de forma genuina, se queda boquiabierto cuando ve mis labios pintados, hasta que por fin pelea con su yo interno y ganan las ganas de hablarme: —Ava, feliz cumpleaños, espero tengas un día bastante genial... Y a propósito, luces maravillosa, siempre luces bien... Pero hoy... No tengo palabras para decirte porque luces muy diferente... —Mmm ¿diferente quiere decir mal? —pregunto aún sabiendo cual sería la respuesta. —No.o.o.o—balbucea—luces sensacional Ava. —me dice con aparente pena. Le doy las gracias y actuó despreocupada, realmente me alagan sus palabras pero quiero más... Así que... Lo agarro por sorpresa hablándole muy cerca de su oído sin ser demasiado invasiva: —¿Puedes después de clases encontrarte conmigo y me lo dices?—pregunte con inocencia. Él se ruborizo... Como me molesta que sea tan tímido, me hace sentir que me comporto en esta ocasión fuera de lugar, y quizás sea así, pero creo que todos han cometido travesuras como esta a mi edad, solo que ya después de adultos han sido olvidadas. Por fin Sebas emite un monosílabo: —Sí. —confirmó. Lo miro con entusiasmo y le aclaro: —Bien, pero tiene que quedar entre tú y yo, nadie más Sebastián, no quiero que nadie este chismoseando sobre nosotros, ni siquiera Eliana. Vamos a encontrarnos en el espacio detrás de la vitrina de las medallas, el pasillo que conduce a el área de bachillerato. —Le explique —Te veo después de clases, ahí viene Eliana, vete. —Le ordeno con cautela. El se va nervioso y Eliana se sienta a mi lado, me da felicitaciones por ser mi cumpleaños, hasta que no se contiene y me pregunta: —¿Por qué Sebastián se fue con cara de susto y no se quedó a cotillear con nosotras? Estaba raro. —espetó con avidez. Le respondo rápido para no darle tiempo de realizar mas conjeturas: —Le pedí que se fuera porque se pone un poco fastidioso. —digo mientras alzo los hombros en señal de que no es importante. Ella me mira y frunce el ceño, me repite su cantaleta de siempre: —Recuerda que Sebastián es parte de nuestro equipo, también es mi mejor amigo. — Asiento y no le hago menor caso, tengo planes para hoy y nada ni nadie va a enterarse ni estropearlos. Estoy segura de que Sebastián va a besarme hoy, quiero sentir un beso, será el regalo que voy a darme por mí cumpleaños, no es como que vaya a escaparme de mi casa o a hacer algo que otras personas no hayan hecho antes. Solo será un beso, lo escogí a él porqué fue el primero que se acercó esta mañana, y él que ha sido más persistente en su interés por mí, otros chicos en otras ocasiones me han dicho cumplidos o me han prestado sus colores y cartuchera, siendo eso en mi clase el detonante para anunciar que le gustas a alguien... Pero tengo plena confianza en Sebastián, es de mis mejores amigos. Estoy tan ansiosa por terminar la clase que la maestra Margoth empezó a hablar y en un abrir y cerrar de ojos paso el tiempo y sonó el timbre que le da fin a la clase. Salgo rápido y me encamino a él lugar donde cité a Sebastián, soy una chica muy atrevida, y no me siento apenada por mí conducta... Aunque sé que es reprochable por mi corta edad, y que las personas no aconsejan a ninguna niña que se insinue citando a un niño a un lugar en privado... Pero se que no es algo que no se haya presenciado nunca, no es como si fuéramos a un lugar demasiado retirado o peligroso... Solo vamos a estar un poco apartados de los demás en un lugar no demasiado visible para el resto. Me apresuro en llegar al sitio acordado, no quiero que me vean caminando junto a Sebastián si es que ya el se apersonó. Llego y veo que no este nadie y me meto detrás de la vitrina. Sebastián llega unos cuatro minutos después de mí, me mira y se ruboriza... Me siento más dueña de mí que nunca y lo agarro por el cuello de la camisa y soy yo quien le da un pico directo en los labios. Ví a la tía Kelly que no esperaba que Agustín hiciera o diera el primer paso para ella disfrutar y es lo que hice. Me dejó llevar y el esta pasmado, no hace nada que me emocione pero me llena el contacto y la cercanía del sexo opuesto admirandome... Él me agarra mi pequeña pierna y la aprieta teniendo como reacción que me recorra la misma corriente caliente de siempre por todo el cuerpo causando que me aleje unos centímetros hasta que... Alguien nos está mirando... Y grita que hay dos niños 'cogiendose'... Y es real, Sebastián esta tocando mi pierna, y el sinónimo de agarrar algo, es coger algo, lo que no entiendo, es el porqué dice 'cogiendose', si solo es Sebas que esta sosteniendo mi pierna, quizás porque este muy nervioso, no le entiendo. Conozco a el chico, bueno realmente no... Se trata del chico desconocido al que le hablé cuando me dirigía al área de bachillerato y me ignoró completamente, me trató mal por ser amable con él, afirmé que debía ser dos o tres años mayor que yo, pero luce horrorizado con nuestra escena, como si hubiera visto lo mas abominable del mundo. Nos obliga a ir a nuestra aula, la maestra Margoth le pide que explique que es lo que está pasando y el encantado, como si estuviese narrando su escena favorita en su película preferida, le dice: —Señorita Margoth, esa chica Ava es una loquita regalada, hace un tiempo me abordó y me habló en el pasillo como si fuera mi amiga, seguramente quería estar conmigo como estaba con el bicho sucio éste. —espetó con desprecio. —disculpe mis palabras maestra pero es que... —dijo sin culminar. Me siento fatal por todo lo que esta suscitandose en este momento y cuán confuso siento todo esto, pero no dejo de pensar que ese chico es un patán, solo me pareció interesante esa vez, por eso le hablé... No iba a besarlo, en ese momento no quería besar a nadie, solo le hablé como se le hablaría a cualquier amigo. La maestra Margoth luce molesta y aturdida, le pide que mida sus palabras porque está en un aula de clases y que detalle los hechos, el se disculpa e inicia: —Cuando yo pasaba y los ví, el chiquillo tenía sus manos puestas en la pierna de Ava y se estaban tocando la boca con boca sin hacer ningún movimiento, justo en la boca, labio con labio de forma estática... —menciona. La maestra se horroriza y me mira, nunca la había visto tan molesta... Me da una gran reprimenda y no tengo palabras para defenderme, sé que tienen razón, pero no me arrepiento, fue una sensación que necesito que sea frecuente en mi vida porqué me hace olvidar todo, voy a sentirme tan culpable todos los días por lo que hice que voy a olvidar todas las cosas que me hacen sentir triste, abandonada, confundida, extraña, e incomprendida. Me piden que mañana venga con mi representante, lo mismo a Sebastián... Esto es realmente aborrecible. Agustín va a volverse loco porque el jamás consideraría viable que una señorita tenga mi conducta, porque por ser mujer todo lo que yo haga siempre será completamente reprochable, y mi tía Kelly va a hacerme desear no haber nacido cuando le pida que venga mañana a mí colegio por una citación, ella odia estar sujeta a el escarnio público.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR