Toda la vida he escuchado a las personas decir que la sangre llama, y hoy se me presento la ocasión de comprobarlo... Desde el momento en que ví a mi padre después de tantos años, no pude evitar sentir un remolino de emociones haciendo una fiesta por todo mi cuerpo. —Ava, mi pequeña... ¿Cómo te encuentras?—dice mi papá entrecortado. —Hola papá. Estoy bien, y muy contenta por la noticia de que mamá está respondiendo a su tratamiento. ¿Y tú cómo has estado? Mucho tiempo sin vernos ¿no?—le digo con ligereza. —Yo he estado lo suficientemente bien como para haber sobrevivido a tantos años sin ver a las dos reinas de mi vida. Fue un cambio muy drástico para mí, pero lo necesitaba, sino, iba a parar en loco.—dice como si intentara convencerse el mismo. —De eso se trata papá, de que los tre

