DANIEL Después de muchas felicitaciones, salgo a dar un paseo con Fer para mostrarle la manada, que no es muy diferente a un pequeño pueblo excepto por los lobos que caminan con total confianza por las calles. —Es bastante tranquilo— dice Fer. Por supuesto que lo ve tranquilo su manada es tres veces más grande que está, con edificios y alta tecnología. —Si — digo sin saber que más decir. De repente el frena el paso y me toma por los hombros para que lo mire. —Te gusta dónde vivo?— su pregunta llega tan de repente que me quedo sin una respuesta por varios segundos, el lo toma como una negativa ya que sus ojos se oscurecen— crees que nuestro hijo estaría mejor en esta manada? — me doy cuenta que tiene miedo que seamos infelices y a su manera extraña quiere darnos todo. —Yo estoy bien

