-Oh Dios de la comida chatarra, tu cuello, el esta…- me tapo la boca callando un sollozo. -Se que anoche no las vistes bien-dice el rápidamente- por eso sabía que no debía mostrarlas de día- suspira- sabes mejor te espero afuera debo hacer una llamada. -no, espera- lo agarro de la mano para que no salga- anoche las vi perfectas, pero hoy están ¿diferentes?¿acaso no te vistes cuando te bañabas no te has visto al espejo? -No me gusta ver las marcas. ¿Aparte como me veo en el espejo?- dice señalando mi obra de arte, todo mi espejo con fotos suyas, algunas conmigo otras solo- la verdad no sabia que me habías tomado tantas fotos- sonríe con dulzura. tapo mi cara roja de la vergüenza- no hablo de eso-mi voz sale en un chillido- en mi armario hay uno, quiero que veas las marcas del cuello.

