Skyler Chase quería que lo llevara a mi casa y no fui capaz de decirle que no, pero eso no significaba que le hubiera dicho que sí. Preferí quedarme en silencio, acariciando su enrulado cabello. Chase también permanecía en silencio, esforzándose para mantener los ojos abiertos, y me volvía loca no poder hacer nada yo misma para ayudarle a sanar. Estaba tan débil a simple vista y el corazón se me encogía tanto que quería darle un abrazo, pero temía que me dijera algo y terminara pasando vergüenza. Él no estaba en las condiciones para avergonzarme, pero con Chase nunca se sabía qué podía pasar. Era indescifrable, y me volvía loca. Sus ojos azules se veían apagados, sin ese brillo oscuro que siempre tenía en la mirada. De vez en cuando lo enganchaba mirándome, escaneando mi rostro, como si

