Chase —¿Están seguros de que no quieren venir con nosotros? —preguntó Caleb, acercándose a Sam y a mí. —No, estamos bien —respondí con sequedad, pensando en lo que Jane me había contado acerca de Caleb. —Quiero que se cuiden mucho, la abominación en muy peligrosa, así que si tienen algún dato acerca de esa aberración, saben qué hacer —su rostro parecía reflejar preocupación. Pero Caleb no se preocupaba por nosotros. O sé que, al menos por mí, no lo hacía. Caleb siempre fue un hijo de puta, pero que fuera él quien pidió matarme con magia negra, fue caer demasiado bajo. Nadie de mi familia sabía sobre la información que me habían adjudicado, y tampoco abriría la boca para decir algo al respecto, pero únicamente porque quería largarme ya mismo de ese pueblo de mierda. Si iniciaba una disc

