Skyler Chase me desnudó por completo y me dio besos por todas las partes de mi cuerpo. Esa noche me perdí en él. La pasé incluso mejor que la primera vez. Esta vez la disfruté completamente y dejé los nervios y la vergüenza a un lado. Me encantaba la manera en la que me hacía suya, en la que me penetraba con fuerza y luego lento. La variedad que le ponía al acto dejaba a la vista que tenía mucha cancha, que sabía perfectamente cómo hacérmelo, cómo hacerme gemir y cómo hacerme perder en sus ojos azules. Me tomaba de las muñecas para no permitir que me moviera y, Dios, en serio, adoraba que hiciera eso y no hacía falta que se lo contara porque Chase lo podía ver en mi iris. Con él teníamos conexión, tal vez no fue instantánea, pero el tiempo nos llevó a darnos cuenta que nos queríamos y po

