Evelyn, Wanda, Sherry y July fueron sacadas del sitio como todas las demás. Ellas serían parte de la subasta, la más esperada. Pero las antiguas serían obsequios, servirían tragos, acompañantes y diversos servicios que sí o sí debían dar. La que se resistiera iba a morir. Esa noche la euforia de recibir grandes cantidades de dinero les impedía razonar a todos y deshacerse de uno, solo abriría la puerta a más. Además, Freddie ya había hecho un nuevo encargo, por lo que las más desobedientes o lentas serían las que dejarían de existir. Todas vestidas con trajes que dejaban su cuerpo expuesto a miradas nada cómodas, zapatos incómodos y collares que las marcaban como un grupo seleccionado para una tarea elegida por Freddie. Evelyn sintió su corazón aplastarse con cada paso, mientras

