El rostro del recién llegado mostró una expresión que no pasó desapercibida para nadie. En cambio, para Evelyn, fue una inmensa alegría poder ver a Santos de nuevo después de tantos días lejos. El abrazo de su hermano fue como un refugio constante al que siempre podía correr, sin importar si estaba feliz o triste. A pesar de su apariencia ruda, Santos era el mejor hermano que la vida le había dado. —Claro que me encuentro bien. Solo extrañando a Nessi y a todos en Kiel, pero bien. —sonriente contestó Evelyn ante la interrogante de su hermano. Santos tenia los ojos puestos en el sueco. —No creo que tenga que presentarlos. —Claro que no. —dijo Kenneth, extendiendo la mano hacia el mörder de más confianza para Bastian, su gran amigo. Este dudó un poco, pero al final al ver la cara de Evel

