10 de febrero, 2020. Stefan. Mis manos ensangrentadas y mi habitación hecha un desastre, con todo sobre el suelo y los vidrios rotos, son el reflejo de mi alma, así es como me siento, como si un huracán hubiera arrasado con mi vida y a su paso arrebato todo lo bueno en mí. Todos estos años he luchado contra la oscuridad que habita en mi ser, ese que no me permite mirar un nuevo amanecer, que vuelve mis noches más oscuras y refleja mis momentos de inestabilidad en mi futuro… ¿Qué será de mi vida? La habitación oscura abre la puerta al comienzo de mi inestabilidad. Esa que me ataca con fuerza, con la ansiedad, la que no me permite pensar con claridad y la que domina mis momentos de paz. También abre paso a la soledad, pero en vez de sentirme afligido o desesperado para emerger, me sient

