Estaba Emma sentada en una banca, afuera del hospital. No sabía con exactitud que iba a hacer ése fin de semana que tenía libre, podría salir de camping que se había vuelto una de sus actividades favoritas, pues estaba sola en medio de la naturaleza, o también podría ver películas y descansar. Pero mientras todos esos pensamientos llegaban a su cabeza, sus ojos creyeron ver algo, se puso de pie para intentar seguir eso que creía ver. Algo en su interior se removió y creyó que eran alucinaciones, sin embargo cada paso que s e iba acercando solo confirmaba lo que su corazón profundamente le decía. El hombre había llegado al piso de neonatos. —Hola, vengo a buscar a Lisa Williams —Emma sabía quién era la mujer, había atendido aquel parto y la chica estaba un poco triste porque el padre del

